martes, 24 de febrero de 2015

LAS CELOSÍAS LEBANIEGAS DE PERROZO Y ENTERRÍAS DE TRADICIÓN ASTURIANA



      Tras el debacle de la monarquía visigoda –a raíz de la invasión musulmana de la Península en 711- un sinnúmero de laicos y clérigos hispanogodos se refugiaron en las fragosidades transmontanas del solar cántabro-astur. 

      En el transcurso de varias décadas se va consolidando el minúsculo territorio norteño, Asturorum regnum, cuyos monarcas se consideran continuadores de los reyes visigodos de antaño. A partir de Alfonso II el Casto comienza, en un principio,  a construirse monumentos religiosos con evidentes influencias hispano-romanas y carolingias, hasta llegar a ser, en tiempos de Ramiro I y Alfonso III, un estilo con personalidad propia, conocido como arte asturiano.

      Uno de los elementos arquitectónicos característico de la nueva manera de construir es  la profusa utilización ornamental, principalmente en los vanos de los paramentos de sus iglesias, de tracerías o celosías de clara ascendencia islámica. De aquella mozarabía emigrada a territorio cántabro-astur más por necesidades de supervivencia que por otro estímulo personal, habrían alarifes, ya que dejaron su impronta en lo nuevos monumentos  con elementos claramente orientales. Es el caso de las celosías que ornan las ventanas de muchos edificios.

Celosía de Perrozo


      En la comarca cántabra de Liébana han aparecido piezas disímiles de celosías de clara influencia asturiana, denominadas por el nombre de las iglesias donde se hallaron: la Asunción de  Perrozo, de origen románico, y  San Salvador de Enterrias, de los municipios de Cabezón de Liébana y Vega de Liébana respectivamente.

-Celosía de Perrozo

      Su datación corresponde probablemente al siglo IX. Es un fragmento de una tracería, de forma semicircular, cuyo borde  se adorna con zarcillos ondulados. En su interior encierra una tosca flor de cinco pétalos horadados, de los cuales dos están rotos. Actualmente se expone al público en el Museo Diocesano “Regina Coeli”, de la villa cántabra de Santillana del Mar.

-Celosias de Enterrias

      Son dos fragmento. Uno está incompleto y muestra en su decoración una tradición visigoda: arcos de herradura, funículos y triángulos. 
Celosia de Enterrías (Foto: Javi Pelaz)

      La otra, encontrada en buen estado, es la más interesante por doble motivo. Dentro de una estructura rectangular (69x59 cm), presenta una estrella de ocho puntas en el centro y ocho triángulos en el resto, separados por diversos ejes, unos con estrías y otros con triángulos, que convergen en la estrella central. En sus ángulos aparecen aspas o flores cuatripétalas, y en el borde perimetral elementos geométricos en zig-zag. El otro motivo excepcional es que en el eje central se aprecia una inscripción: ANTERUS ME FECIT (Antero me hizo). Podría aludir al artífice del templo y sería por tanto el primer arquitecto conocido en Cantabria, ya que su nombre es de origen tardorromano. Su cronología debe situarse entre las postrimerías del siglo VIII y primera mitad del IX, si tenemos en cuenta su simultaneidad con las celosías asturianas. 

      Ambas celosía están expuestas en el interior de la referida iglesia, aunque la mejor conservada se utilizó, hasta la reforma de la iglesia, como peldaño para subir al coro. En la actualidad adorna el frontal del altar mayor.

Texto: Javier Pelaz. Santander

Bibliografia:

“Beato de Liébana y los beatos”. Campuzano Ruiz, Enrique. Consejeria de Cultura , Turismo y Deporte de Cantabria. 2006
“Orígenes de la Nación Española. El Reino de Asturias”. Sánchez Albornoz, Claudio. Editorial SARPE. 1985



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