viernes, 28 de noviembre de 2014

POR LA RIBERA DEL RÍO PILOÑA






     Con una mañana lluviosa y bastante fría, un grupo de animosos Amigos del Románico de Cantabria y Asturias, iniciamos en Villamayor la jornada de senderismo.

    Empezamos con la visita a la iglesia de Santa María como estaba programado. Al terminar sigue lloviendo fuerte y se decide cambiar el paseo que teníamos previsto desde Villamayor a Sevares.  En vez de eso cogemos los coches  para reunirnos a comer en la explanada de la iglesia parroquial de Sevares. En un pueblo tan pequeño parece fácil encontrar la iglesia. Pero ante la mirada asombrada y divertida de los compañeros, pasamos por delante de la iglesia sin detenernos, volvemos a pasar hacia abajo, torcemos en curva hacia arriba otra vez, y a la tercera aparecimos guiadas por el coche de un vecino. Bromas, buen humor y comida de “traje” compartida.



    Después de comer, paseo por la senda que lleva a Peña Priede.  Al fin salió el sol y pudimos disfrutar de un paisaje espectacular de otoño en su mejor momento.

    La iglesia de Xunco en Ribadesella está construida sobre una atalaya desde la que se divisa toda la desembocadura del río Sella. Un sitio guapo guapo con una vista increíble.

    Y salimos en caravana para Moru. Íbamos a entregar a la Asociación Cultural “Iglesia de Moru” el “Crismón de Jaca” de AdR. 


   
    Carreterines de montaña, estrechas, empinadas, vueltas, revueltas, y al final la explanada de la iglesia.

   Nos recibe el sonido de las campanas. Un auténtico concierto a cargo de Jose Antonio Martinez, campanero de 85 años, que desde la plataforma detrás de la espadaña, manejaba con sus manos los badajos. No creo que mucha gente haya podido escuchar un recital de campanas en un entorno semejante.

    Lo que han hecho los vecinos de Moru por la conservación de su iglesia es un ejemplo de tesón y unidad vecinal, un ejemplo para difundir y copiar. Están orgullosos de ello con razón,  



    Vaya nuestro homenaje para ellos y nuestro agradecimiento por el esmero que pusieron en compartir con nosotros una jornada de fiesta en la que además de las completas explicaciones del guía, la intervención de Ana Fernández, la presidenta, nos emocionó.

   Después hubo amagüestu, dulces caseros, sidra dulce, sin olvidar la actuación del cantante de tonada, Celestino Rozada.



    Ya era noche cuando, a la luz de los móviles, fuímos a buscar los coches  para emprender el regreso. Un día completo.
        ¡A repetir!

Pilar Voces.Oviedo









POR LA COMARCA BURGALESA DE ARLANZA




         En los primeros días de otoño, con un tiempo espléndido, pero bastante fresquito, nos reunimos un sábado, a primeras horas de la mañana, en la explanada del Monasterio de Santo Domingo de Silos. Allí se encuentra un nutrido grupo de socios de Asturias y Cantabria, País Vasco, Barcelona, Madrid y Galicia. Una cuarentena de 40 AdR se han dado un madrugón, dispuestos a disfrutar de una jornada que se anuncia muy densa e interesante.  
            Empezamos con la visita del monasterio y del claustro de Santo Domingo de Silos y tenemos como guía a  César del Valle,  coordinador de las visitas del Monasterio de Santa María la Real de Aguilar de Campoo y experto en el románico castellano.
            No me extenderé sobre los detalles  históricos y artísticos de tan especial claustro, ya que se encuentran en muchísimos documentos y entre otros, en los suplementos que nuestro compañero, Javi, envíó a los participantes.

           Desgraciadamente, al ser sábado, hay varios grupos de visitantes con las mismas intenciones, pero posiblemente sin tantas ganas de estudiar todo en detalle como nosotros.  Empujados por la izquierda y por la derecha, con ritmos distintos o a contra corriente, optamos por dar doble vuelta (que no arquivolta) al claustro y así podemos profundizar un poco. La faceta de historiador de Cesar y las disquisiciones sobre las fechas  de fundación de Silos y de Moissac  ponen animación en los debates. Nos quedamos quizás con ganas de examinar un poco más a fondo el aspecto escultórico de los capiteles y de los machones. Nos llama la atención el machón de la Anunciación-Coronación de la Virgen, ya de comienzos del XIII, en el que se  ve el cambio de estilo que tiende al naturalismo del gótico aunque  César apunta más bien hacia la influencia del clasicismo.
             Nuestros comentarios, un poco altos en decibeles,  molestan  al grupo vecino y se oyen cuchicheos  de reprobación…
             Terminamos por la visita del museo  que alberga piezas de gran valor artístico e histórico.
          Camino de San Pedro de Arlanza, nos detenemos en la Ermita de Santa Cecilia, en Santibáñez del Val, a tres km. de Santo Domingo, una joya de estilo mozárabe-románico.  Se sitúa junto al río Mataviejas  en una posición privilegiada sobre una gran roca, a una altitud de 950 metros. Junto a la Ermita se encuentra un puente romano,  unos merenderos y una fuente, formando un conjunto precioso en un remanso de paz.

        La ermita de Santa Cecilia es una de las escasas iglesias mozárabes de la Península Ibérica. Consta de dos partes diferentes: la nave con su capilla y ábside cuadrado sobre el que se levanta la torre, de principios del siglo X y el pórtico agregado,  del siglo XII, de  estilo románico.
            Seguimos con las animadas controversias, esta vez sobre el alcance de las correrías de Almanzor y las posibles ubicaciones del poblado del que dependía Santa Cecilia.
            Llegamos al Monasterio de San Pedro de Arlanza, cuyos impresionantes restos no podemos visitar, ya que el recinto se encuentra cerrado por motivos laborales de los empleados de San Pedro. Contemplamos  desde el exterior del recinto las ruinas de la antigua iglesia abacial. Los más valientes del grupo emprenden la subida a la ermita prerrománica de San Pelayo, levantada en un promontorio cerca  del monasterio. Si bien los restos de la ermita no ofrecen  gran interés, las magnificas vistas a vuelo de pájaro sobre las ruinas y el valle del rio Arlanza  merecen la pena.

            Los que no subimos a San Pelayo nos acercamos a las ruinas bordeando el recinto para  apreciar una portada clasicista de principios del  XVII  que da paso  al interior del monasterio.
            Se pueden observar algunas obras de consolidación en varios puntos del monasterio. Por lo visto, el Ministerio de Cultura tiene previsto invertir 2 millones de euros los 4 próximos años para consolidar el monasterio y hacer desaparecer riesgos en parte de su estructura.
            Al fin llegamos a Covarrubias. Pero se nos ha hecho tarde y  no hay tiempo para hacer el recorrido previsto de la villa. Además son las fiestas locales, y cuando llegamos a casa Galín, donde vamos a comer, nos encontramos con la plaza  de doña Urraca  abarrotada de gente. Se está celebrando un “baile vermouth”, amenizado por una orquesta, y hay cantidad de parejas y grupos bailando jotas castellanas.
            Nos sirven en Casa Galín un soberbio muestrario de  comida castellana a base de chorizo y morcilla de Covarrubias, sopa castellana, cordero asado en horno de leña, postres caseros, todo ello regado por un vino de la denominación de Arlanza.

            Después de haber repostado de manera tan contundente,  nos acercamos al monasterio cisterciense femenino de Santa María la Real en Villamayor de los Montes.
          Visitamos el claustro, del románico tardío, que sigue el sobrio estilo cisterciense. Nos acompaña la hermana Rocío, joven monja de una comunidad de 18 miembros  que mantienen vivo el monasterio tras 8 siglos de historia.  Nos explica algunos detalles históricos  del claustro  pero se extiende más sobre la vida monástica del convento.  Cuenta que para ir de una zona de actividades a otra del monasterio, tienen que pasar forzosamente por el claustro y que esto les permite cambiar el estado de ánimo y  dejar atrás problemas y contrariedades.
            Nos comenta con convicción  y serenidad que las cistercienses viven un proyecto de vida espiritual y contemplativa en equilibrio con  una vida comunitaria.  Elaboran productos artesanos de todo tipo, tienen su página web y su tienda on-line. “Ora et labora”….
            Pasamos al templo, que se asemeja al modelo de las Huelgas y es esencialmente de estilo gótico. Contiene una hermosa sillería barroca y unas tallas interesantes.
            Adosada al templo, se encuentra la iglesia de San Vicente, parroquia del pueblo. En ella se encuentra una hermosa  pila bautismal, aún en uso, que despierta inmediatamente interés y polémica entre los AdR “especialistas” en pilas bautismales….
            Ya camino de vuelta, nos queda por visitar  la portada románica de la iglesia de San Miguel de Madrigal del Monte.  La mayor parte de su configuración actual es de época tardogótica, pero  permanece de la época románica el muro sur con la hermosa portada  abocinada con cinco arquivoltas y  capiteles de sustentación. Unos canecillos, que no se encuentran en su lugar de origen, embellecen la cornisa.
            Después de un pequeño descanso y refrigerio, nos separamos, todos contentísimos de una jornada completa y exitosa, gracias a la organización siempre tan eficaz de Javier. Hemos conocido, aprendido e intercambiado mucho, en parte gracias a las intervenciones de Tomás, siempre dispuesto a iniciar la sana polémica y animar los debates. 
            Quizás para muchos, la ermita de Santa Cecilia nos quedará en el recuerdo por su  encanto y su sencillez.

Marie-Anne Chalchat, AdR de Cantabria


miércoles, 26 de noviembre de 2014

GALERÍA DE FOTOGRAFÍAS DEL XIII SENDERISMO ROMÁNICO: PASEO POR LA RIBERA DEL RÍO PILOÑA

Villamayor de Piloña
Ante la portada de Villamayor de Piloña
Pic-nic en el atrio de la iglesia de Sevares
Comienza la marcha. Deja de llover
El sol nos acompaña
La crestería del Sueve recortada sobre un fondo azul
El guía nos explica la historia de la ermita de Moru
El nuevo techado de la ermita y el ábside las pinturas recuperadas

AdR asistentes al acto de la restauración de la ermita de Moru

jueves, 20 de noviembre de 2014

SORPREDENTE DESCUBRIMIENTO DE UN ÁBSIDE ROMÁNICO EN LA LOCALIDAD CÁNTABRA DE PUENTE SAN MIGUEL



RESTOS DE LA ANTIGUA  IGLESIA  ROMÁNICA DE  SAN  MIGUEL  DE  PUENTE  SAN  MIGUEL



 

     
       En el año 2006, el arqueólogo, Esteban Saínz, envió a la Consejería de Cultura y Deporte del Gobierno de Cantabria un informe sobre el descubrimiento de un ábside románico, cuando investigaba, para el CER de Aguilar de Campóo, la ubicación de la antigua iglesia de San Miguel, de la que el Cartulario de la Colegiata de Santillana del Mar daba cuenta de su existencia en la localidad de Puente San Miguel. La callada por respuesta a aquel dossier en lo único que recibió su autor por parte de la referida consejería.

 
Bajo este puete....

 
      Hace unos meses, con ocasión del curso “Iniciación al Románico”, organizado por el Aula de Patrimonio de la Universidad de Cantabria, en colaboración de “Amigos del Románico” de Asturias/Cantabria, el propio Sainz dio a conocer a los asistentes el hallazgo del ábside románico y solicitó la cooperación de  AdR para  su divulgación.


       La primera reacción de la asociación fue solicitar una entrevista con el alcalde del municipio, Miguel García Cayuso, para exponerle la actual situación de los restos románicos ocultos tras una maleza selvática. El regidor actual, desconocedor del tema, adoptó desde el primer momento una postura favorable a facilitar su acceso y, con el tiempo, acondicionar debidamente el lugar. 

permaneció encubierto este ábside románico



      El ábside de la antigua iglesia románica sirve en actualidad de machón al puente que vadea el río Saja a su paso por la localidad. Exactamente se encuentra bajo el paso de cebra del viaducto. A lado de éste, se encuentra la ermita del siglo XVIII, donde se reunía antaño los representantes de los nueve valles de Cantabria. Si en la Edad Media -como dice Sainz- las reuniones se celebraban en la iglesia de San Miguel -a mediados del siglo XVI está documentalmente registrada una de aquéllas- el hallazgo representaría la recuperación de uno de los lugares más emblemáticos de la historia de Cantabria.


       AdR de Asturias y Cantabria tiene previsto la asistencia al lugar referido, el próximo día 29 de Noviembre, a las 12:00 horas, en la explanada de la iglesia parroquial, con el fin de que los asistentes conozcan in situ los restos románicos y, además, agradecer al alcalde de Reocín y al concejal de Cultura el adecentamiento del entorno. Contaremos también con la presencia de Esteban Saínz, dispuesto a relatarnos el valor histórico de su valioso descubrimiento.
         

          

viernes, 14 de noviembre de 2014

HITOS ROMÁNICOS EN LA "VIA PODIENSIS": de Cahors (Moissac) a Lectoure (continuación)

      En el claro de un frondoso bosque, a poca distancia de una de las villas con encanto como es Lauzerte, el caminante se topa con la capilla románica de St.-Sernin du Bosc, del siglo XI. Es una construcción sólida con aparejo de sillares de caliza blanca, muy abundante por estos pagos, no olvidemos que el caminante se encuentra en el Querzy Blanco. En su fachada norte se erige una espadaña rematada con un piñón triangular donde se ubican dos campanas. La cornisa del ábside se sustenta con canecillos de caveto. La fábrica es de una sola nave con arco triunfal de medio punto, ligeramente rebajado, que da acceso al presbiterio rematado con bóveda de cañón; en el lado de la epístola se abre un vano de rosca de medio punto. En el recinto absidal, semicircular, se cubre con bóveda de horno, con una ventana en el centro, que ilumina la capilla mayor.

St.-Sernin du Bosc

      Ya en la comarca de Querzy, el caminante perdió de vista el suave discurrir del río Lot, que fue su compañero inseparable durante varias etapas. El paisaje cambia de fisonomía y color. Abundantes arroyos surcan las tierras fértiles, cuyas aguas engrosarán los afluentes del Tarn y Garona. Es un terreno feraz gracias a la benevolencia de un micro clima cálido y húmedo, donde abundan los viñedos y se cultiva con esmero las plantas frutales. La villa de Moissac, bordeada por el Tarn, es la capital de la provincia. Mas la ciudad es bien conocida, por los amantes del Románico, al albergar en el casco histórico la iglesia del antiguo monasterio de San Pedro.

Tímpano de San Pedro de Moissac

      La fundación del cenobio se remonta al año 656, bajo el reinado de Clodoveo II. Más tarde, siendo abad, Durand Bredons (1048-1072), la comunidad se rige por la regla cluniacense, y alcanzará la  su máximo esplendor.

A la izquierda Simeón con el Niño en brazos; a la derecha, la parábola del pobre Lázaro y la cena del rico Epulón

      La portada de las iglesias románicas representa la "puerta del cielo".No es de extrañar, por tanto, que su ornamentación sea enteramente profusa. La de Moissac es el paradigma de todas las demás. Hacia el año 1120 un genial escultor la ilustró con un pasaje del Apocalípsis de san Juan, bajo el mandato del abad, Roger. Comenzando con la visión del profeta "veo una puerta abierta en el cielo" y continuando con la lectura del evangelio apocalíptico, el escultor plasma en la piedra del tímpano la escena de la Parusía. El espacio -de 6,5 m de largo por 3,5 de alto- lo integra veinticuatro bloques de roca caliza de grano fino. Un número de treinta y un personajes de distintos tamaños según su importancia, ocupa la referida superfie. En el centro, Cristo en majestad, rodeado por el Tetramorfos y dos ángeles con banderolas. En el contorno los Veinticuatro ancianos del Apocalípsis agrupados en tres registros. Algunos restos de policromía testifican que el tímpano estuvo pintado. Éste descansa sobre un dintel constituido por tres bloques de mármol y adornado todo el espacio con círculos que enmarcan rosetas. Flanqueando la entrada aparecen cariátides que representan personajes del Antiguo y Nuevo Testamentos: Isaías y san Pedro en las jambas lobuladas: san Pablo y Jeremías en las caras laterales del mainel. Al caminante le sorprende el semblante melancólico de Jeremías cuya interpretación le resulta inescrutable.

Representación del pecado de la lujuria en una de las jambas de la portada


      Todo un programa de escenas neotestamentarias embellece las jambas del lateral derecho del umbral de la entrada: la Anunciación, la Visitación,  y la Epifanía. En el friso superior: la presentación del Niño ante el anciano Simeón; el aviso del ángel a José del eminente peligro que amenaza a la Sagrada Familia; y la consecuente huida a Egipto.

Claustro de San Pedro de Moissac


       Del claustro del monasterio existe una extensa bibliografía. Una fecha en unos de sus sillares testifica su construcción: el año 1100. Dependiendo de la nacionalidad de los historiadores: unos señalan a éste más antiguo que el de Santo Domingo de Silos y otros al revés. Mas los dos tiene en común un hecho histórico. El de Silos se salvó de la piqueta por motivos económicos; y de Moissac por la intervención de los Monumentos Históricos del país evitando que el trazado de la nueva via férrea cerciorarse el recinto claustral.

Capitel del claustro: Daniel en el foso de los leones


      De los 76 capiteles de los que consta el claustro la mayoría son historiados con escenas bíblicas como la de Daniel en el foso de los leones, Adán y Eva, Abraham e Isaac...y otras del imaginario medieval como la leyenda de Alejandro.

Capitel del claustro: la leyenda de Alejandro


Texto y fotos: Javier Pelaz. Santander


martes, 4 de noviembre de 2014

GALERÍA DE FOTOS DE LA ACTIVIDAD: INICIACIÓN AL GRABADO DE IMÁGENES ROMÁNICAS

Fidel Cuesta instruye a los asistentes la técnica de grabado con planchas de linoleo
Mezcla de colores

Preparada la plancha
Utilización del rodillo pata esparcer la pintura  sobre la plancha
Manivelar la plancha
Resultado final

Grupo de asistentes

lunes, 3 de noviembre de 2014

SANTA MARÍA DE VILLAMAYOR (Concejo de Piloña-Asturias)



      El pueblo de Villamayor, perteneciente al concejo de Piloña y en plena ruta del Oriente de Asturias ocupa un territorio poblado ya desde la Prehistoria,  pues en lugar bien cercano  un grupo de arqueólogos halló en 1994 restos humanos de Homo Neanderthalensis, más de 43.000 años de antigüedad en la Cueva del Sidrón, el mayor yacimiento de esta especie extinta del género Homo  conocido en la Península. La presencia romana queda constatada a su vez por el propio nombre de la villa que puede proceder de Villa maiore, además de algunos restos arqueológicos, como una lápida expuesta en la fachada de una de las  casas de Villamayor.

      El estilo del monasterio de Villamayor semejante al Románico internacional del siglo XII induce a pensar que su fundación es anterior al primer documento conservado, que menciona el monasterio plenamente consolidado y a cargo de una abadesa con fecha de 1231. Tal como ocurre con otros monasterios de la misma época, Cornellana por ejemplo, pudo tratarse de una fundación particular, en régimen de herederos, originada en la antigua villa tardorromana; una pieza empotrada en los muros en 1641 lleva grabada la fecha 1003, y parece ser ésta la fecha de fundación, pues así lo atestiguan los libros de cuentas de la parroquia que registran la obra de encastrar esta pieza en el muro de la iglesia. Alguna familia de la nobleza local como los Alvarez de Asturias, Señores de Noreña, a buen seguro fundó el monasterio aunque no existe plena seguridad al respecto. La regla de San Benito entró en vigor en Asturias en el siglo XI,por lo que se asume que las monjas que habitaron este cenobio pertenecieron a esta orden.


      Las reformas que emprendió a finales del siglo XIV el obispo ovetense, don Gutierre de Toledo, con intención de reencaminar la vida monástica, trajeron consigo la clausura de este monasterio y del cercano de Soto de Dueñas, pasando a formar parte de San Bartolomé de Nava y entregando Villamayor a la orden del Císter. En 1402 regresaron las monjas benedictinas al monasterio, por influencia del obispo don Guillermo de Verdemonte, poco favorable a la orden del Císter y, además, con la anexión en 1441 de Soto de Dueñas. Poco después, en plena época de bonanza para el cenobio benedictino,  la reforma de la orden emprendida por los Reyes Católicos con el fin de centralizar las instituciones monásticas pone fin a su andadura al anexionarlo a San Pelayo de Oviedo quedando deshabitado en 1603.

      El monasterio de Villamayor contaba con dos iglesias, la de Santa María como iglesia conventual, y muy cercano el templo de San Pedro, que cumplía funciones de iglesia parroquial y que no ha llegado a nuestros días por haber sido demolida en 1929 para construir la parroquia actual, aunque los estudios arqueológicos muestran que correspondía a una construcción altomedieval al estilo del siglo XI, quizá el origen de todo el conjunto, al que se agregó con posterioridad la de Santa María al consolidarse la vida monástica. De hecho, la primera iglesia fue sujeto de más atenciones por parte de las monjas de San Pelayo cuando el conjunto conventual pasó a formar parte de éste, que la propia iglesia de Santa María que contemplamos hoy día, y que  ya en el siglo XVI en palabras de la comunidad de Oviedo amenazaba ruina.



      En 1761 el obispo, don Agustín Gozález Pisador, reclamaba atención a San Pelayo sobre el peligro de derrumbe que amenazaba la iglesia de Santa María, aconsejaba derribarla hasta el arco toral cerrándola así y conservándola como ermita, obra que no se realizó como así muestran  algunos dibujos decimonónicos, progresando su ruina hasta que tras la invasión francesa la nave termina de hundirse. En 1814 se utiliza el lugar como cementerio y en 1910 se construye una escuela adosada al ábside utilizando posiblemente  los paramentos de la nave. Del edificio románico original han llegado a nuestros días la cabecera, el tramo de arranque de la nave y la fachada meridional.

      La iglesia de Santa María consta de nave única y ábside semicircular al modo benedictino del Camino de Santiago en el siglo XII y similar a otros templos vinculados a este convento, como San Juan de Amandi o Santa Eulalia de Ujo.  Al interior se accede a la cabecera a través de un gran arco triunfal de medio punto con roscas dobladas y guardapolvo ajedrezado, que reposan sobre capiteles de entrelazos vegetales, con hojas planas y nervadas de ápices curvados. Decora el ábside dos líneas de imposta, de billetes la superior y trifolias la inferior, demarcando dos paños horizontales.  El paño inferior presenta arquería ciega compuesta de ocho arcos de medio punto que reposan sobre columnas pareadas las del centro del tramo recto, rematadas por capiteles troncopiramidales adornados con motivos vegetales y zoomórficos. El paramento superior adorna únicamente con vano de medio punto.



      Exteriormente se eleva sobre un zócalo y aparecen limitados ambos lienzos con impostas a semejanza del interior, dos robustas columnas alcanzan la cornisa elevándose desde el zócalo. Un rico repertorio de canecillos y metopas completan una estructura equivalente a las mejores construcciones del Románico internacional.

     Dos talleres trabajan simultáneamente, uno de ellos continuador de la tendencia preciosista original del entorno ovetense y de influencia frances , y un segundo del denominado taller de Villaviciosa cuyos relieves más notables se encuentran en los templos mencionadas con anterioridad de Amandi y Ujo.

       El primer taller guardaba sin duda relación con el que trabajó los relieves de  San Pedro de Villanueva, Soto de Dueñas y elaboró las piezas conservadas en San Miguel de Cofiño, que no se descarta que pertenecieran a Villamayor. Elaboró este taller las piezas exteriores de la cabecera, la portada meridional y el arco triunfal. Destaca el detalle y el naturalismo. Predomina la temática vegetal idealizada característica de la segunda mitad del siglo XII y primeras décadas del XIII, estética  cercana a la humanización y sensibilidad que anuncian el gótico.



      La portada meridional destaca en arimez bajo un tejaroz con cornisa y canecillos. Presenta arco de medio punto con tres arquivoltas lisas y guardapolvo ajedrezado, asentadas las dos roscas externas sobre columnas acodilladas coronadas con capiteles de fina labra. Los capiteles de las jambas decoran con elementos vegetales y pareja de aves que parecen águilas, símbolo de divinidad desde tiempos antiguos. Este modelo de procedencia borgoñona llegó a través del Camino de Santiago a los talleres ovetenses y resalta a su vez en los capiteles de la ventana del ábside, al interior y exterior.

      En un sillar a la derecha de la portada aparece en bajorrelieve y muy erosionada la escena de la “despedida del caballero”, habitual en el repertorio ovetense y símbolo de los ideales del amor cortés y la cultura caballeresca, destacando el papel de la aristocracia feudal en una etapa histórica en que las Cruzadas a Tierra Santa y la lucha contra el Islam eran temas habituales en los cantares juglarescos.

      Los capiteles troncopiramidales, que coronan las columnas adosadas al ábside muestran unas estilizadas aves afrontadas y con la cabeza vuelta entre palmetas y volutas que pudieran emular aves del paraíso según la tradición clásica. Bajo la cornisa un rico repertorio ornamental de treinta y dos canecillos con cabezas zoomorfas, zancudas de fino plumaje, atlantes, modillones de lóbulos… Las metopas destacan por el virtuosismo de una labra similar a  la de la Cámara Santa de la Catedral de San Salvador.

      El  interior del ábside muestra la participación de los talleres que intervienen en la comarca de Villaviciosa y la ruta que siguen los peregrinos que viajan desde León hasta Oviedo. Aparte de las similitudes en estilo las marcas de cantero coinciden con las existentes en Ujo y Amandi, así como en Lugás, Valdedios, Cenero y Serín. La arquería mural se sustenta en capiteles de talla más esquemática,  expresionista,  carente de naturalidad. Seis de los capiteles consisten en gruesas hojas lanceoladas dobladas con un fruto esférico en el vértice. En el capitel geminado del lado del Evangelio, parejas de aves afrontadas que pican un extraño árbol, y que puede estar relacionado con un mensaje salvífico de las almas en el Paraíso. En otros dos capiteles aves de largo cuello y un sapo o pez y que tal vez evoca el ibis, que según los Bestiarios medievales consume carroña y peces muertos simbolizando el placer mundano. Felinos afrontados de cuerpo contorsionado para adaptarlo al espacio del capitel, y cabezas de felinos devorando el propio capitel, que pueden simbolizar el bíblico Leviatán, tal vez derivado de leyendas galas que recorren la geografía románica hasta la costa asturiana.

Texto y fotos: Cristina Sánchez. Gijón



Bibliografía:
Enciclopedia del Románico. Fundación Santa maría la Real de Aguilar de Campó.
Románico en Asturias. Mª Soledad Martínez Álvarez. Ed. Trea.