jueves, 28 de noviembre de 2013

OBONA: EL OCASO DE UNA JOYA MEDIEVAL

 En el siglo XI Obona pasa a depender del monasterio benedictino de San Juan de Corias. En su génesis pudo haber sido un monasterio dúplice, hasta que en el siglo XII acató la regla de san Benito y pasó a ser un cenobio de frates.
 
En 1244, tras la estancia en el monasterio de Alfonso IX , el monarca le otorgó el privilegio de ser paso obligado de los peregrinos en su camino a Compostela, siguiendo la primitiva ruta jacobea.
 
Aunque fiel a la regla benedictina, la fábrica de la iglesia responde a presupuestos característicos del Císter -valoración de espacios y estructuras- en detrimento de la ornamentación. La `planta  consta de tres naves y tres capillas escalonadas. En el exterior, es destacable la triple cabecera y la portada occidental, reseñable por la proporción y armónica composición de todos sus elementos.

 
 
Lo más apreciable del monumento es el Cristo románico del siglo XII. Junto al vecino de Corias son las dos grandes creaciones de la imaginería de la región. Su talla -a tamaño natural- cuelga del arco de triunfo sin que logre mantenerse a salvo de las huellas de los excrementos de aves que anidan en el recinto.
 
Las dependencias monásticas fueron reemplazadas por otras de nueva construcción en torno al claustro barroco en 1659, siendo esta parte del conjunto la que presenta , actualmente, el mayor grado de deterioro y abandono.
 
 
 

El monasterio fue declarado Monumento Nacional Histórico-Artístico en 1982, aunque este reconocimiento no ha conseguido rescatarlo de la desidia. Asimismo, se encuentra incluido en la Lista Roja de Patrimonio creada por Hispania Nostra, cuyos fines son la salvaguarda y defensa del patrimonio español.
 
En la cercana  localidad de Tineo la asociación cultural Conde Campones, artífices del eslogan "Salvemos Obona", han llevado a cabo en los últimos años diversas gestiones ante la Consejería de Cultura del Principado y el Ayuntamiento de Tineo en pro de la conservación del mnasterio sin resultados positivos hasta la fecha.


 
Autor: Senen Bajo
 
Fotos: Javi Pelaz
 
                                                                                                                                

miércoles, 27 de noviembre de 2013

ESTUDIO DEL ALZADO Y PLANTA DE LA COLEGIATA DE SAN PEDRO DE CERVATOS

Podemos dar alrededor del 800 la posible fundación -en las primeras repoblaciones de esta zona emprendidas por Alfonso II- al ser lugar estratégico de paso de la meseta a tierras cántabras.
La primera referencia escrita está en el 999 por un fuero del conde Sancho García de Castilla.
La Colegiata está, pues, construida -tal como la vemos hoy- sobre 1129 en su parte principal; en 1199, se erigió la torre; y en el siglo XIV  la cubierta y parte de las naves, así como el añadido de la zona norte.
 
ESTRUCTURA
Su planta es de una sola nave con ábside semicircular.
Torre-campanario fuera del eje de la iglesia.
El adosado norte del siglo XIV.
Portada meridional con tejaroz sobresaliendo del muro.
 
NAVE CON ÁBSIDE
A destacar el ábside -único resto románico del interior. La articulación y la nave son posteriores, posiblemente a causa de algún derrumbre.
 
ÁBSIDE INTERIOR
 
Se accede al ábside por un arco triunfal con columnas adosadas rematadas en capiteles.
Tiene un tramo recto separado del tramo absidal por una bóveda de cañón y un arco fajón  con soporte que muere a media altura en dos ménsulas  de las que parten columnas acabadas en capiteles.
El ábside propiamente dicho tiene tres niveles: el inferior con galería de arcos ciegos de medio punto; el medio, con tres ventanas abiertas en arcos con columnas, perfilados  con moldura ajedrezada; y el último nivel, con semi-bóveda de cañón y horno.
Los arcos ciegos apean en capiteles de bella factura.
 
ÁBSIDE EXTERIOR
 
Consta de tres paños con contrafuertes. A mitad del muro y a la altura de la imposta  aquéllos se convierten en semi-columnas rematadas en capiteles ya al nivel de la cornisa.
Existen tres ventanas   con columnas y arcos con capiteles. Una línea de imposta labrada con ajedrezado lo recorre.
 
TORRE DEL CAMPANARIO
 
La torre del campanario es posterior (h 1199). Se ve claro en el apuntamiento de los arcos del segundo tramo y en los interiores del tercero. Es prismática. Ella no está en eje de la iglesia. Este desplazamiento quizás sea debido a la orografía abrupta del terreno. Trae también como consecuencia que quede un vano libre en el muro occidental  que se rellena con una ventana (con columnas y capiteles). Se adivina asimismo una puerta dovelada, actualmente cegada, anterior a la construcción de la torre.

La torre tiene tres tramos: el primero: ciego y robusto (posible de la primera construcción); el segundo, con arcos -ya apuntados- ciegos y alguno con campana; y el último, con arcos apuntados en el inerior, abiertos y con campanas.
A pesar de estar desplazada la torre del eje de simetría de la nave y de ser posterior, no sólo se integra perfectamente en el conjunto, sino que da prestancia, elegancia y cierto empaque. Recuerda mucho a la de Santa Cecilia de Aguilar de Campóo.
 
AÑADIDO NORTE
 
Es posterior y se hizo para adaptar las necesidades parroquiales  del cambio de monacato a colegiata.
La labor de cantería parece corresponder a algún taller que trabajó durante la primera mitad del siglo XII en las zonas de Campóo tanto cántabra como palentina.
 






Autor: Tomás Lozano
Fotos: Javi Pelaz
 
 
   
 
 
 
 
 

sábado, 23 de noviembre de 2013

JORNADA DE SENDERISMO ROMÁNICO: CELORIO - SAN ANTOLÍN DE BEDÓN

El día amaneció gris y el  orbayu no presagiaba nada bueno, cuando a las diez de la mañana llegamos a Celorio, lugar de partida de la marcha.
 
La primera desagradable noticia fue la baja de nuestro guía, el amiglo Michael, a quien una inoportuna lumbalgia dejaba fuera de combate. Baja importante, pues, Michael, vecino de la zona, es un estudioso del Románico llanisco.
 
La seguna mala noticia fue comprobar que solamente cuatro "valientes" nos habíamos animado a realizar la marcha. No es que esperábamos una participación como la maratón de Nueva York, pero vaya...


Comenzamos la ruta coincidiendo con un tramo del Camino de Santiago y, dejando atrás el pueblo de Celorio, nos encaminamos hacia la cercana localidad de Niembrto, atravesando campings y urbanizaciones que empiezan a surgir como setas a lo largo de toda la costa.

 
 La mañana había clareado y las condiciones climáticas eran ideales para caminar recreándonos la vista con el paisaje. La bahía de Niembro, como dice Javier, es de tarjeta postal. Pasado el pueblo, y tras una corta ascensión, nos asomamos a la playa de Torimbia. 
Atravesamos, luego, una planicie desde la que se divisa, a la izquierda, la localidad de Posadas, donde vive nuestro amigo, Michael, e iniciamos un prologado descenso que nos llevaría directamente al monasterio de San Antolín de Bedón.
 En palabras del periodista asturiano, Juan Vega, San Antolín es la perfecta metáfora de nuestra decrépita realidad. Un conjunto único que permanece humillado, degradándose poco a poco, acosado por la maeza, agredido por los hombres y olvidado por nuestros gobernantes.
 Después de la visita llegó el momento de reponer fuerzas y dar buena cuenta de unas anchoas de Santoña y unos quesos franceses, generosa aportación de la parte cántabra de la excursión.
 En este punto, Patricia nos apabulló con una apetitosa ensalada de zanahorias, que no la mejoraría ni el mismísimo Bocuse... chapeau!!!
 En la sobremesa recibimos la visita de tres amigos italianos que, de periplo cultural por España, se acercaron a San Antolín y con ellos estuvimos charlando sobre el Románico siciliano.


  Autor: Senen Bajo                                                                                               

Fotos: Javi Pelaz


IGLESIA DE SANTA MARÍA DE LA OLIVA. VILLAVICIOSA. ASTURIAS

Iglesia, ubicada en el Barrio de la Oliva, pero más conocida por Santa María del Conceyu. Está dedicada a la Asunción de Nuestra Señora y fue templo parroquial de la villa hasta su desamortización.
 
Data su construcción en torno a 1270. Posee elementos del románico tardío. Cabe destacar: su planta, las portadas y los diferentes tipos de ornamentación. Importante destacar la labor de los capiteles de la puerta occidental.
 
                                                         Foto: Juana Sanz
 
Tiene una humilde disposición: de los volúmenes, la planta, algunas saeteras, las portadas y gran parte de los detalles ornamentales; dejándose notar ya la llegada  del gótico en la propensión a la horizontalidad del imafronte, a la que ayuda el adelantamiento en planta del paño y el amplio tragaluz colocado sobre la portada oeste, que es su ingreso principal; la presencia de temas iconográficos muy difundidos en aquella corriente (la Virgen con el Niño en el tímpano de la portada principal, la utilización del arco apuntado de ésta etc,...
 
Templo muy sencillo y de noble aspecto por estar construido íntegramente sus muros a base de sillares bien labrados. Conserva la planta rectangular con nave cubierta con armadura de madera y una profunda cabecera con cúpula de cañón apuntado en el primer tramo y de crucería en el segundo.
 
                                                                                                    Juana Sanz Berzal
 

 
                                         Foto: Javi Pelaz

miércoles, 20 de noviembre de 2013

La Colegiata de San Martín de Elines, un ejemplo a seguir

Los amantes del Románico esparábamos con impaciencia la conclusión de la restauración de los único murales del siglo XII existentes en la región cántabra. Aquélla, por fin, se llevó a cabo cuando la empresa "Bates Restauraciones" dio por concluida su labor.
 
 
La inversión total de la cuantia de la reparación de las pinturas ascendió a 11 516 euros. Como dato que llama la atención en esta clase de intervenciones es que la totalidad de lo presupuestado fue costeado por los visitantes, como bien señala el párroco de la Colegiata, don Bertín. Él fue el verdaero promotor de la restauración y el artífice, además, de que el conjunto monumental sea uno de los más visitados de Cantabria de los últimos veinte años. 

Ni que decir tiene que para la parroquia de San Martín no es la primera reparación con dinero sufragado por los visitantes y feligreses. Con anterioridad, con una cifra de 78 500 euros se realizaron las siguientes obras: la renovación de la puerta de acceso al claustro, el tratamiento de la madera de la nave para eliminar los xilófagos y la supresión de barreras arquitectónicas.

Cuando hoy en día, muchos edificios están a punto de arruinarse por falta de apoyos no sólo económicos, sino también solidarios la Colegiata de Elines podría ser el paradigma ejemplar de lo que hay  que hacer para salvaguardar nuestro patrimonio.
 
Con más de cuarenta años al frente de la parroquia, don Bertín afrontó desde el primer momento el reto de cuidar y conservar con primor tanto el edificio románico como publicitarlo en los medios de comunicación, al ubicarse la joya arquitectónica a trasmano de las vías nacionales, en lo más recóndito del municipio de Valderredible.
 
En Septiembre del 2008 la Junta Directiva de AdR homenajeó a su socio, don Bertín, entregándole, en un acto organizado por los AdR cántabro-astur, el Crismón Jaqués.

 

martes, 19 de noviembre de 2013

PILA BAUTISMAL. IGLESIA DE SANTA MARÍA DE BAREYO

 
La pila bautismal de la iglesia de Santa María de Bareyo se encuentra situada bajo la torre de este edificio románico. Se trata de una pieza de gram monumentalidad y valor educativo, equiparable a las de Santoña y Santillana del Mar, dos de las mejores pilas bautismales del Románico cántabro.
 
 
Está compuesta por una gran cuba cuatrilobulada, asentada sobre basamento monolítico en el que se han tallado dos leones acostados. Este modelo de leones sustentantes es habitual en el mundo románico, sobre todo en su fase final, y en el caso de Cantabria contamos con el ejemplo de la pila de la iglesia de Santa María de Puerto de Santoña, realizada, con toda probabilidad, por los mismos artistas que la de Bareyo.
 
    (Iglesia de Santa María de Bareyo)
En esta última los leones mantienen entre sus mandíbulas los extremos de un brazo humano cuyo centro apoya sobre la cabeza cortada, semejante a las que aparecen en el interior del templo. En opinión de algunos historiadores se trataría de una curiosa representación iconográfica románica de los leones andrófagos, mientras que para otros se estaría aludiendo a Cristo como León de Judá venciendo al mal.

Por otro lado se ha destacado la vinculación que hay entre las acanaladuras del interior de la pila con la decoración avenerada de uno de los arcos ciegos que adornan el muro derecho del presbiterio de la iglesia, con lo que también comparte el mismo tipo de esmerada labra.
 
Asimismo, se ha constatado que las hojas que       ornamentan parte de la cuba se asemejan a las del capitel del arco que separa, a la derecha, el pseudocrucero de la nave.
 
                                        
Finalmente, se ha puesto de manifiesto que las cabezas de los leones son obra del mismo artista que talló las numerosas cabezas que ornamentan el templo y que las orejas de estos animales, dispuestas a modo de diademas sobre su frente, son iguales que las de los monstruos alados del capitel izquierdo del ábside que se abre en el lado de la Epístola del pseudocrucero.
 
                                                                         Isabel  Cofiño  Fernández
 
 
Fotos: Javi  Pelaz
 
BIBLIOGRAFÍA
 
GARCÍA GUINEA, M.A. (dir): Enciclopedia del románico en Cantabria. T. I. La Costa. Aguilar de Campóo (Palencia), 2007.
 
GARCÍA GUINEA, M.A. : Románico en Cantabria. Santander, 1996.
 
POLO SÁNCHEZ, J.J. (eD): ´Catálogo del patrimonio cultural de Cantabria. La Meindad de Trasmiera: Juntas de Ribamontán, Siete Villas y Voto. Villas de Escalante y Santoña. Tomo I, 2001.

lunes, 18 de noviembre de 2013

                             IGLESIA  RUPESTRE  DE  VILLAESCUSA  DE  EBRO


Villaescusa de Ebro, pueblo perteneciente al municipio de Valderredible, es la última localidad donde el Ebro se despide de la región cántabra meridional antes de adentrarse en la provincia de Burgos.
 
Siguiendo la margen derecha del río y equidistante un kilómetro del pueblo se ubica un bello paraje llamado el Tobazo. Su toponimia deriva del término toba, roca caliza porosa y ligera formada por la cal que llevan en disolución las aguas de un manantial surgido de las entrañas de la comarca vecina de La Lora. Con las abundantes lluvias y con el desnieve resurgen de la peña referida un sinnúmero de cascadas conformando un paisaje deslumbrante.
 
El entorno de este espacio natural, en donde los estudiosos de tan interesante tema señalan que hay  más de treinta cuevas que tuvieron una función religiosa, es el punto del inicio de la renombrada ruta de las Hoces del Ebro.
 
Gracias a la resurgencia del sistema calcáreo se formaron tres cuevas naturales a unos ochocientos metros de altitud, en donde se encuentran los restos de un conjunto eremítico altomedieval. De aquellas cavidades, sólo una, la central, tuvo carácter litúrgico.
 
La iglesia que nos ocupa carece de advocación de santo o santa alguno. Simplemente se la conoce con el nombre del pueblo.
 
Es de planta cuadrada y su cobertura es la propia roca de la cueva. En la pared izquierda se abre una hornacina rematada en arco de medio punto, con una cruz latina grabada en su fondo. La cabecera, orientada al este, tiene planta rectangular, unida a la nave central por un arco triunfal de media rosca. Del fondo del testero sobresale un machón destinado a soportar la mesa del altar. Varias cruces latinas cinceladas en distintos lugares de la roca completan el espacio litúrgico. El acceso a éste se realiza por una vano de arco rebajado y que se sitúa en la esquina noroeste de la nave. A las siniestra del referido vano aparece una tumba de "bañera" excavada en roca bajo un arcosolio.
 
Se supone que las otras dos cuevas se utilizarían como alcobas y sitios de enterramientos de sus moradores, posiblemente una pequeña comunidad de anacoretas dedicados a la predicación y oración. Las tres cuevas se comunican entre sí por galerías.
 
 Aún no se ha determinado con precisión la época en que una de  estas cuevas fuera remodelada para ser utilizada con fines religiosos. Al no haber datos  con rigor histórico para fijar una fecha más o menos exacta da lugar a que los historiadores y arqueólogos no se pongan de acuerdo. Unos señalan que el espacio eremítico pertenece a los siglos VI-VII; otros al periodo que va del siglo VIII al X.
 
La teoría que expone Bertín Gutiérrez López -estudioso de la iglesias rupestres de la zona- es que si se trata de cristianizar el valle del paganismo la datación de estas construcciones rupestres sería de las postrimerías  del siglo VI; mas si son monjes que recristianizaban la comarca -una vez que los árabes habían sido rechazados más hacia el sur- su cronología abarcaría del siglo VIII al X. Concluye su exposición con algo muy interesante la existencia de arcos de medio punto y cruces latinas podría indicar una época más tardía, pero siempre anterior a la introducción de la reforma gregoriana en la región, a finales del siglo XI.
 
                                                                                                  Javier  Pelaz Beci
 
Bibliografía
BOHIGAS ROLDÁN, R: "Las Iglesias rupestres de Valderredible". Cuadernos de Campo, nº 7. Marzo 1977.
 
GUTIERREZ LÓPEZ,B: "La Colegiata de San Martín de Elines". Colegiata-Parroquia de San Martín de Elines. 2005.


 
Fotos: Javi Pelaz

domingo, 17 de noviembre de 2013

                EL ROMÁNICO, EL ROMANTICISMO Y LOS ESTEREOTIPOS

Manuel Castiñeiras, expone en una entrevista publicada en la revista Re-, que el ansia actual por el Románico es debido a la obsesión de una sociedad urbana en la vuelta a los orígenes y a lo genuino y el placer por conocer en un mundo viajero y de ocio.
 
Los temas románticos de conservación de lo antiguo y de la naturaleza frente a la modernización urbana e industrial, de descubrir lo primitivo más bien por pasar ratos de ocio, y de cómo comportarse como viajero, son los que surgen frecuentemente en la literatura inglesa sobre España desde finales del siglo XVIII hasta principios del XX. El país fue considerado como lo que más se acercaba espiritualmente a la Edad Media.
 
En 1908 el pensador y pionero de la sexología Havelock Ellis vió en aquella nación los últimos ecos de un espíritu medieval romántico, mezcla de lo misterioso y grandioso con lo estrafalario, lo ideal  con lo crudamente real.
 
A su vez, Richard Ford, el escritor más influyente de todos los escritores de viajes, recomendó encarecidamente en 1846  a los que con bocetos y cuadernos de notas buscan lo sublime y lo hermoso escapando de la aburrida uniformidad y elegante monotonía de Europa a ese país original e inalterado. Entonces se consideró que España era más bien una extensión del Oriente que de nuestro continente. Según aquél la carencia española de amor a lo bello en el arte era un rasgo oriental, aunque consideró que ningún país podría compararse en patrimonio artístico, conservado gracias al clima seco a pesar del factor humano.
 
El énfasis del romanticismo por la naturaleza y por el hombre primitivo, la autoexpresión y la imaginación, lo subjetivo, lo irracional y emocional, y su encanto con la épocas lejanas y preclasicistas se encuentra plenamente reflejado en el Románico rural, donde los vestigios de la antigüedad clásica aparecen al lado de las influencias de las culturas bárbaras y orientales. Su escultura se dirige metafísicamente tanto o más a los sentidos y emociones que al intelecto, revelando, a veces, complejos psicológicos de la historia antigua, pero siempre dentro de una mentalidad universalista.
 
El medievalista, Friedrich Heer, señaló la necesidad de un corazón sano, nervios de acero y una mente libre de prejuicios para apreciar un arte, que exige temor, distancia y paciencia. Siguiendo en la misma línea, Ford consideraba que el viajero debería adquirir paciencia, perseverancia, buen humor, compañerismo y una armonía perfecta con el entorno singular, cualidades que, afortunadamente, pudimos captar en la organización del I Taller Didáctico del Románico.
  
El libro de viajes de entonces, a diferencia de muchos de hoy, se convertió en el diario de una búsqueda y sus efectos sobre la mente del viajero, mezclando el color romántico con una preocupación meticulosa por el detalle preciso. El mismo Ford comentó en cierta ocasión que nada provocaba mayores sospechas y celos entre los españoles que un forastero dibujando o tomando notas en un cuaderno. Treinta años más tarde, en 1906, aquellas actitudes se habían suavizado. Mientras Edgar Wigram hacía bocetos del puente romano de Cangas de Onís, los nativos, al principio, me observaban con horror desde la distancia, pero después me rodeaban y me ofrecían información. Aún hoy fue algo novedoso la buena práctica del Taller de hacer croquis.
 
Los escritores españoles de la época describían principalmente la geografía y la arquitectura y su objetivo era educar para un futuro mejor, más que de ofrecer un trabajo de "pasatiempo" y de "escape", como en la mayoría de los libros ingleses. Éstos describían también los pueblos, paisajes y elogiaban a estos últimos, incluso por no considerar el trabajo como propósito principal, mientras despreciaban las instituciones y la vida pública.
 
España era una Arcadia mal gobernada en la que era posible encontrar,´al decir de Ford, todo tipo de pintoresca pobreza (...) y un pueblo lo más democrático e individualista del mundo. Por eso criticó a sus compatriotas por adoptar una actitud de superioridad o condescendencia cuando viajaban por el Viejo Continente: este constante curiosear los puntos débiles ha hecho odiar cada vez más a esa tribu de curiosos impertinentes.
 
En cambio, el lema de la Fundación Santa María la Mayor, "Reconstruyendo Futuro", demuestra cómo se puede volver a los orígenes de manera pragmática, innovadora y social.
 
Evidentemente, las actitudes nacionales han cambiado bastante desde que Ford comentó que los españoles deseosos de modernizarse, a menudo desprecian las cosas que interesan más al extranjero. Mas es una opinión que sigue representando un reto a la sociedad actual.
 
                                                                                            Michael  Wilkinson

jueves, 14 de noviembre de 2013

El pasado 19 de Octubre se celebró la XI Jornada de Senderismo Románico organizada por Amigos del Románico de Asturias/Cantabria.
 
El grupo partió de la estación de Campomanes en Asturias para realizar un recorrido circular de unos 8 km cuyo objetivo principal era la visita a Santa Cristina de Lena, monumento prerrománico del periodo ramirense. El grueso del grupo estaba compuesto por un contigente cántabro, al que se unió un pequeño grupo asturiano entre los cuales, -¡mira por dónde!- se habían colado un inglés y una cubana.
 
La caminata transcurrió por las faldas de un monte mediante un sendero -antiguo ramal del Camino del Salvador- que conecta a León con Oviedo.
 
Cuando más apretaba la subida, una frondosa vegetación nos resguardó del sol y alivió el bochorno de un día que amenazaba tormenta.
 
Después de un buen trecho andando y ya bastante cerca de nuestro destino, bajamos a una zona más despejada en la ladera del monte que ofrecía una magníficas vistas de la iglesia a lo lejos. Poco después, el sendero nos llevó a un caserío, a partir del cual continuamos la caminata por una carretera asfaltada, pero poco transitada, que seguimos hasta la iglesia.
 
Una vez alcanzado nuestro destino, realizamos una relajada visita guiada de esta singular joya del prerrománico asturiano para después disfrutar de una comida campestre junto al templo.
 
Entre estos Amigos del Románico se encontraban un buen número de sibaritas a juzgar por las viandas ofrecidas y consumidas. Tampoco podía faltar la degustación de castañas asadas y sidra asturiana para celebrar el amagüestu, al que se unieron también Agosto (peregrino de Teruel "existe") y otros romeros del Salvador que allí se juntaron.
 
Santa Cristina (Sánchez, responsable de la logística) consiguió librarnos de la lluvia hasta nuestro regreso al punto de partida en la estación, ahora a la vera del río Lena.
 
Después de cafés y chupitos en Campomanes visitamos las iglesias románicas de San Antolín de Sotiello y Santa Eulalia de Ujo.
 
                                                                                            Carmen Urrue