lunes, 30 de diciembre de 2013

ESTUDIO DE LA CELOSÍA Y VENTANAS PRERROMÁNICAS DE SAN ANDRÉS DE BEDRIÑANA. VILLAVICIOSA (ASTURIAS)

La iglesia de San Andrés de Bedriñana se localiza en la orilla izquierda de la ría de Villaviciosa.

Templo prerrománico, en su origen, conserva buena parte de la nave original desde los cimientos hasta la cornisa, tal como desmostraron las excavaciones arqueológicas y obras de restauración realizadas en el año 2002 y 2004.
 
La construcción primigenia fue alterada en el siglo XII al adosar la portada y el arco triunfal, compuesto de dos hileras de dovelas sobre columnas de capiteles de adorno vegetal y sencilla talla. La cabecera y capillas laterales se construyeron durante la reforma del año 1672. La fábrica es de manpuesto de lajas de caliza y sillares de arenisca en las esquinas. Las tres ventanas geminadas de la fachada meridional y la del muro norte se hallan in situ, como también los grandes modillones de la cornisa que permanecen al NW y SW de la nave. El modillón de rollo único, de la esquina NW, es típico de la arquitectura asturiana, y también se encuentra en Santullano (San Juliás de los Prados), San Pedro de Nora, etc.
 
Imafronte de San Andrés


La primera mención documental en que se hace referencia a este templo es la lápida de consagración de la iglesia de San Salvador  de Fuentes, muy cerca de la localidad de Villaviciosa. "EL 23 DE FEBRERO DE 1023 (VI DE LAS CALENDAS DE MARZO DE LA ERA 1061) CONSAGRÓ ESTA BASÍLICA EL SEÑOR DE ADEGANI OBISPO DE LA SEDE DE OVIEDO, EN HONOR Y DE SANTA MARIA VIRGEN. CONCEDEMOS Y DAMOS NOSOTROS EN ESTA CASA, YO DIDAGO PEPICI Y MANSUARA LA VILLA DE BEDRIÑANA CON TODOS SUS LAGARES, EL INGRESO Y LA SALIDA DE TRES SIERVOS..."
 
 

Celosía de San Martín

 
 Con posterioridad al inventario realizado por el obispo Pelayo, a principios del siglo XII, también la incluye en los falsos testamentos de Alfonso III y Ordoño II con el nombre de San Andrés in litore maris.
 
La celosía, situada actualmente en el imafronte sobre la puerta oeste, es una pieza realmente excepcional. Mide 99x56 cm. Con forma rectangular y rematada en semicírculo, imita el modelo de la celosía medidional de San Salvador de Valdediós. Consta de un tallo vertical con ramas curvadas, volutas y trazos en forma de corazón. Estos diseños copian un estilo paleo-islámico, de origen andalusí, aunque personalizado por un escultor asturiano.
 
 
                                                                                 Ventana norte
 
Las ventanas, que han pervivido hasta nuestros días, una en la fachada septentrional y tres en la meridional, constan de un dintel monolítico con arquillos de herradura y alfiz sogueado, sobre jambas, a modo de columnas entregas, capitel troncopiramidal sin ornamentación y collarino. Los parteluces fueron repuestos en la restauración mencionada anteriormente. En las enjutas motivos florales y acorazonados.
 
                                                                                          Ventana sur
 
 
San Andrés de Bedriñana confirma, a su vez, lo mismo que Valdediós y Priesca, la influencia andalusí en al arquitectura del Reino de Asturias. Las ventanas, ménsulas y capiteles, de tradición asturiana, admiten detalles de tal procedencia, como puede observarse en estas celosías, así como en la  bella celosía, de forma cruciforme, de la cercana capilla de San Martín del Mar. Ambas se consideran obras maestras de la escultura hispánica en la Alta Edad Media.
 
Texto y fotos: Cristina Sánchez. Gijón 
 
Bibliografía:
 
ARTE PRERROMÁNICO EN ASTURIAS. García de Castro y Valdés, C., Ménsula Ediciones.
 
PRERROMÁNICO ASTURIANO. EL ARTE DE LA MONARQUÍA ASTURIANA. Lorenzo Arias. Ediciones Trea.
 
EL ROMÁNICO EN ASTURIAS. Alvarez y Martínez, María Soledad. Ediciones Trea. 

   

jueves, 26 de diciembre de 2013

"LA LEYENDA DE ALEJANDRO DE MACEDONIA" REFLEJADA EN LA ESCULTURA ROMÁNICA (y 2ª Parte)

Me refiero a la que se conoce como la "leyenda de Alejandro". Y no es otra que la que se narra en la novela, cuando el vencedor de Gaugamela se halla en el País de los Bienaventurados, situado en un extremo del subcontinente indio. El monarca quiso comprobar por sí mismo si se encontraba, en realidad en el confín de la tierra, tal como se lo había asegurado, en su día, su preceptor Aristóteles.  
 
La novela relata el lance de la siguiente manera:
 
"Luego de nuevo reflexioné, hablando conmigo mismo, si allí estaba verdaderamente el confín último de la tierra y quise investigar la verdad. Así que mandé capturar dos de las aves de aquel lugar. Eran una aves blancas, gradísimas, muy poderosas y mansas, que al vernos huían. (...) Habíamos capturado dos de ellas y ordené no darles alimento en un plazo de tres días. Al tercer día dispuse que se prepararan un madero con forma de yugo y que se lo ataran al cuello. Luego hice preparar la piel de un buey en forma de cesto, y yo me metí en él. Llevaba en la punta un hígado de caballo. Enseguida echaron a volar las aves para devorar el hígado  y yo ascendí con ellas por el aire.
 
 
San Juan de Maliaño (Cantabria): Capitel del arco triunfal con la representación de la leyenda de Alejandro
 (...) Al rato me sale al encuentro un ser alado de figura humana y me dice: ¡Oh, Alejandro!, ¿tú que no comprendes las cosas de la tierra, intentas conocer las del cielo? ¡Vuélvete ya hacia la tierra a toda prisa, si no quieres convertirte en pasto de las aves! (...) ¡Dirige de vuelta ahora tu lanza hacia ese redondel que es el mundo, porque la serpiente es el mar que envuelve la Tierra!"

Existen, empero, distintas versiones sobre el referido viaje aéreo: que las aves eran grifos y no dos sino ocho; que despegó desde la cima de una montaña cercana al Mar Rojo ... Mas la esencia del episodio es el mismo:  sobrevolar la tierra con un invento ideado por el joven macedónico.

En el atlas del Románico español se muestran en capiteles de algunas iglesias la referida leyenda. Por ejemplo: en Revilla de Collazos (Palencia), Santa Catalina de Azcona, la Magdalena de Tudela, San Juan de Maliaño (sita en el cementerio municipal) y en la capilla del Salvador de la catedral de Santiago de Compostela.
 
Las versiones en piedra también son distintas dependiendo de la interpretación del artista de turno, pero el mensaje de los comitentes no fue otro que reflejar la soberbia y la arrogancia desmedida en la persona del rey pagano.
 
Para la profesora Silva Santa Cruz la iconografía románica de este motivo parece derivar del dios Apolo en su carro de sol.
 
Texto y foto: Javier Pelaz
 
Bibliografía:
 
VIDA Y HAZAÑAS DE ALEJANDRO DE MACEDONIA. Pseudo Calístenes. Editorial Gredos, 2007. Traducción de Carlos García Gual.
 
EL MITO DE ALEJANDRO. Silva Santa Cruz, Noelia. Universidad Complutense de Madrid. Dpto. Historia Medieval.
 
ALEJANDRO MAGNO Y LA CONQUISTA DEL MUNDO CONOCIDO. Harald Eggebrecht. Revista "National Geographic", Octubre 2013.
 
 
 
 



"LA LEYENDA DE ALEJANDRO DE MACEDONIA" REFLEJADA EN LA ESCULTURA ROMÁNICA (1ª Parte)

Se entiende por leyenda toda narración -oral o escrita- que trata sobre hechos imprecisos y/o ficticios .
 
Cuando uno se adentra en la vida de Alejandro de Macedonia, analizando distintas biografías, la línea de separación de los dos personajes -el real del legendario- resulta muy tenue para el lector ocasional.
 
Tanto se ha escrito sobre el hijo de Filipo II y Olimpíade que ciertos relatos inverosímiles achacados al héroe griego se glosaron como verídicos por algunos de sus biógrafos.
 
Entre el cúmulo de libros sobre Alejandro hay uno, en especial, que sobrepasó en demasía al resto por la enorme difusión que alcanzó tanto en la antigüedad clásica como en la época medieval. Se trata de la novela "Vida y Hazañas de Alejandro de Macedonia", escrita en el siglo III d. C., por el conocido Pseudo Calístenes. En un principio se atribuyó la autoría de la novela al sofista e historiador , Calístenes de Olinto, que acompañó al joven rey macedónico, como consejero y cronista, en las campañas por el vasto imperio persa de Darío III.
 
 
 
Claustro de Moissac: capitel de la leyenda de Alejandro
 A consecuencia de los últimos estudios sobre la novela se determinó que es de autor anónimo, aunque de alguien -el llamado Pseudo Calístenes- que utilizó una parte de los escritos del cronista real , entreverando hechos, ficticios con reales, protagonizados por Alejandro el Magno.
 
Resulta, por tanto, que la "La Vida de Alejandro" no es en sí una novela, sino una narración cuasi-histórica con aditamentos fantásticos. Este tipo de narraciones eran frecuentes en la literatura helenística, mezclando la ficción con la realidad, siguiendo el trazo marcado por la Iliada, que sirvió de modelo a muchos escritores griegos.
 
Si en la antigüedad la novela tuvo un sorprendente éxito no fue menos en la época medieval, cuando el Arcipreste Leo, un clérigo napolitano coetáneo del siglo X, elaboró una nueva versión de la novela -con bastantes añadidos y digresiones- titulada Historia de Proeliis, que a partir del siglo XII se publicó en varios idiomas.
 
Quizás fuera la versión de Leo la que más influyó a labrar en los capiteles románicos una de las aventuras fantásticas -y de las más conocidas- del rey de Asia.


Texto y foto: Javier  Pelaz

Bibiografía:

VIDA Y HAZAÑAS DE ALEJANDRO DE MACEDONIA. Pseudo Calístenes. Editorial Gredos, 2008. Traducción de Carlos García Gual.

EL MITO DE ALEJANDRO. Silva Santa Cruz, Noelia.Universidad Complutense de Madrid. Dpto. Historia Medieval.

ALEJANDRO MAGNO Y LA CONQUISTA DEL MUNDO CONOCIDO. Harald Eggebrecht. Revista "National Geographic". Octubre 2013.





 

martes, 24 de diciembre de 2013

VENTANA ALTOMEDIEVAL DE SAN MARTÍN DE LASPRA

El concejo de Castrillón, en Asturias, debe su nombre al castillo de Gauzón, una fortaleza erigida por Alfonso III (866-910), para defender de ataques la ría de Avilés.
 
La zona central  de Asturias se hallaba bien poblada, como se deduce de los documentos de aquella época y de vestigios arqueológicos como las inscripciones de San Miguel de Quiloño, la ventana de San Cipriano de Pilarno y la de San Martín de Laspra. En el Liber Testamentorum, de principios de siglo XII, denomina a este  último lugar San Martín de Celio. El culto a  san Martín de Tours estaba muy en boga en aquella época.
 
Las ventanas de este tipo, dispersas por Asturias, Galicia, Cantabria, Vizcaya y valle del Ebro, tenían la función de iluminar la capilla de los sencillos templos rurales de nave única y capilla, construidos con materiales de no muy buena calidad, por lo que fueron desapareciendo a lo largo del tiempo, y reconstruidos con otros cánones arqueológicos,  en sucesivas fases de la historia, conservando sólo esas vistosas piezas como único vestigio de su existencia.
 
El arco de herradura de las referidas ventanas evoca un origen mozárabe, pero la existencia de vanos de herradura en Santianes de Pravia, de finales del del siglo VIII, y en San Tirso de Oviedo, comienzos del siglo IX, época en que no existe constancia de la presencia de trabajadores mozárabes por estos predios, con lo que se prueba de que existen otras explicaciones alternativas. La calidad de estas ventanas monolíticas, talladas en occidente del antiguo  Reino de Asturias (Asturias y Galicia), induce a pensar en una posible exportación a las regiones orientales.
 
Ventana de San Martín de Laspra


 Los recientes hallazgos, en las ruinas del castillo de Gauzón, de una moneda de oro visigoda con la efigie del rey Recaredo, acuñada en Zaragoza, entre los años 586 y 601, reafirma las expectativas  de confirmar la presencia visigoda en Asturias entre los siglos VI y VIII.
 
Estas monedas, "los trientes", sólo circulaban entre la nobleza  como símbolo de prestigio; en este caso un finísimo orificio  realizado, a buen seguro, por un orfebre, indica que sería portada a modo de colgante. El trabajo de campo  y las pruebas de Carbono14 revelan que dicha moneda quedó depositada  en el entorno de Gauzón, en fecha próxima a la de su acuñación. Las crónicas del comienzo de la Reconquista vinculan a la monarquía de Pelayo con la de Toledo y este hallazgo ayudará a clarificar  si se trataba de una invención para legitimar el Reino de Asturias  o la continuidad de la corte toledana.
 
El templo actual de San Martín es de una nave, con bóveda de arista, dos capillas a cada lado y ábside con crucería sencilla. La torre, que data de 1787, es una de las más imponentes de los templos rurales asturianos. El retablo mayor fue realizado a finales del XVIII en un estilo de transición del barroco al clasicismo. El hallazgo en el interior de la iglesia  de un ara, posiblemente dedicada al culto mitraico, indica que existió un templo romano anterior.
 
Texto y foto: Cristina Sánchez. Gijón

Bibliografia:

ARTE PRERROMÁNICO EN ASTURIAS. García Valdés, C. Ménsula Ediciones.

http://www.arqueologiamedieval.com/noticias/8899/una-moneda-de-recaredo-en-gauzon-castrillo-asturias

http://www.ayto-castrillon.es
 

sábado, 21 de diciembre de 2013

UN PERSONAJE COMPROMETIDO CON EL ROMÁNICO

A veces los amantes del Románico nos topamos con historias de personajes que, aunque no tuvieron una reseña en los manuales de arte , son merecedores, por lo menos, de que sus nombres sean aireados como un modesto homenaje por su contribución desinteresada en pro de la conservación del patrimonio artístico-cultural del país.
 
Conocí la historia de mi personaje por boca de su nieto, Jaime, actual propietario de la finca donde se haya instalada la antigua ermita románica de San Lorenzo de Pujayo. Digo antigua, ya que, a día de hoy, es en el pueblo cántabro de Molledo -a escasos kilómetros de aquél- donde reside, de manera ocasional, mi amigo. En una parcela del amplio jardín de la residencia se ubica la mencionada ermita.  
 
   (Detalle de unos de los capiteles de la portada)
 
La historia de la mudanza del edificio es bastante compleja y con tintes rocambolescos. Más adelante la contaré, pero, antes, voy a presentaros a Césat Silió y Cortés, el protagonista de la crónica.

Aunque nació en Medina de Rioseco (1865), su padre fue un industrial cántabro afincado en Valladolid. Tras finalizar sus estudios de Derecho abrió un despacho de abogado  en la capital castellana. Alternó la abogacía con el periodismo llegando a  dirigir "El Norte de Castilla". En 1919 se incorpora al gobierno de Antonio Maura como ministro de Instrucción Pública y más tarde con el de Sánchez Guerra.
 
Vayamos ahora a relatar la desconocida historia de la recuperación de un edificio abocado, de manera ineluctable, a su demolición, y el posterior traslado a Molledo.
 
Una mañana de estío, mientras daba su paseo matinal, observó que unos picapedreros, que trabajaban en el nuevo camino carretero, se disponían a desmenuzar un sillar para reducirlo a grava. Extrañado por la procedencia del mismo se lo preguntó a los obreros. Se acercó al lugar indicado y tras sortear como pudo bardales apercibió un edificio religioso a punto de ser cubierto por la maleza.



                                         (Muro sur de la ermita)


Al instante, se percató del valor histórico de aquella fábrica enclavada en un extremo de una finca particular, cerca del puente Pedrón
 
Una vez que convenció al capataz de la obra que dejara de momento de extraer más bloques, se encaminó a casa del cura de Pujayo para inquirir más detalles de lo que parecía ser una ermita románica. Aquél le informó de que la finca pertenecía a una humilde familia recién instalada en el pueblo y la arcana ermita  estuvo, en su día, bajo la advocación de san Lorenzo, habiendo sido titular de ella, antes de  su desafección, la parroquia de Pujayo.
 
Ni corto ni perezoso se entrevistó con los nuevos propietarios para llegar a un acuerdo con el fin de salvaguardarla y no acabara sirviendo de aglomerado de la nueva vía. Les propuso comprársela. La familia aceptó la oferta tanto para obtener un dinero que añadir a sus menguados ingresos económicos como de ganar  terreno aprovechable para pasto del ganado.
 
El transporte de los sillares numerados  se efectuó en carros de bueyes hasta su finca. Tuvo, además, la prevención de rellenar con paja los vacíos de los bloques entre sí para que no se dañaran durante el traslado.
 
En uno de los sillares del hastial de la entrada figura la datación de la consagración del edificio: año 1132. Su visita merece la pena por la variedad de contenidos del programa iconográfico del exterior. 
 
 

                                         (Portada en la fachada oeste)

Texto y fotos: Javi Pelaz

 

miércoles, 18 de diciembre de 2013

SAN JUAN DE CILIERGO: HISTORIA SUCINTA DE SU RESTAURACIÓN.

Debido a lo  abrupto de la cordillera, la zona asturiana -principalmente agobiada por "Picos"- no sigue el ritmo de la Meseta y del resto de España en asimilar la evolución del Románico, hasta finales del siglo XII.

Así el nombre de Ciliergo se menciona por primera vez en un documento de 1184, con ocasión de un pleito por su propiedad entre los obispados  de Oviedo y Burgos.
    (La iglesia restaurada)
 
Hoy se conoce este templo -ubicado en la localidad de Panes, del concejo asturiano de Peñamellera Baja- como San Juan de Ciliergo, aunque no siempre fue así, ya que en algunos documentos aparece con el nombre de Santiagnes, quizás por hermandad  con la antigua abadía cercana, hoy desaparecida, de los monjes de San Millán.
 
Su nombre vuelve aparecer en el Libro de las Behetrías, de mediados del siglo XIV, y, posteriormente, es citado como cabecera parroquial de un puñado de iglesias cercanas -cuyos bellos y sonoros nombres, no me resisto a transcribir: Alevia, Siejo, Hontamió, Colosía, Lles, Orejuz, Rodriguero, La Serna, Tobes-, condición que pierde  a principios del siglo XX, a consecuencia de una reforma eclesiástica, la cual marcará el inicio  de su decadencia  hasta pasar el edificio a manos privadas, en las que se ha mantenido hasta la fecha muy reciente, cuando el Ayuntamiento de Pañamellera Baja negoció con sus propietarios la inclusión de la iglesia en el patrimonio público.
 
 
 
                                         (La iglesia antes de su restauración)
 
Se trata de una pequeña iglesia, con una sola nave, de planta rectangular, que se estrecha a la altura del arco triunfal, hacia una cabecera cuadrada, con sacristía adosada al muro norte, junto al antiguo cementerio parroquial.
 
Aunque algunos autores suponen que hubo privitivamente bóveda de cañón , parece lo más probable cubierta a dos aguas, más propia de las iglesias rurales del entorno. Así lo afirma por propia experiencia Cecilio Testón: A principios de los años cincuenta yo tuve la suerte y oportunidad de acompañar a Magín Berenguer... Y recuerdo  que en Ciliergo, que todavía tenía servicio adosado de cementerio para Colosía, en la parte del presbiterio hicimos catas en el suelo y encontramos enterramientos, así como testificamos que la techumbre destruida y quemada  de la nave hasta el arco triunfal había sido de madera y no abovedada, porque en el suelo constatamos la cantidad de vigas carbonizadas por el incendio durante la guerra civil (1936).
 

                                         (Foto cedida por RIDEA. La iglesia en 1910)
 
 
Como se aprecia en la fotografía  los flancos medidional y occidental estaban protegidos por un pórtico, que desapareció en los años de la guerra. Hasta no hace mucho todavía era visible los mechinales, donde encajaban las antiguas vigas que soportaban la techumbre. Aún existe el murete de lo porticado,  con unas puertas de influencia normanda, en la parte exterior y, de medio punto, en la interior, todo lo cual ha sido remozado recientemente.
 
Las portadas apuntadas corresponden, pues, a los muros sur y oeste; y, en el primero, una aspillera recreada de sillares  y una saetera abocinada. al exterior.
 
Lo más interesante es la cabecera, que conserva el arco triunfal de doble rosca de medio punto, cuyo guardapolvos se decora  con medios círculos enfilados con incisiones, al modo de otras iglesias asturianas. La doble rosca descansaba en columnas pareadas y adosadas a las jambas, y otra acodillada al exterior, hoy desaparecida, pero de la que, no sólo se conservan imágenes en el RIDEA, sino que también Testón afirma haberlas conocido: al lado de la Epístola, grandes hojas nervadas y astrágalo formado por dos anillos, que enmarcan arandelas semicirculares; el cimacio presenta un perfil en nacela moldurada...; en el lado del Evangelio, se muestran palmeras con moldurillas sogueadas,  apoyadas en fustes lisos. La imagen del capitel exterior tal vez sea un felino, como símbolo del mal... La cabecera se cubre con bóveda de cañón, y en el muro del Evangelio se articula una línea de imposta en forma de nacela..."
                                         (Detalle de unos de los capiteles antes de la restauración)
 
 
Además de todos estos elementos medievales hay que referirse también a la espadaña de campanario, de dos troneras, con frontón triangular, rematada de cruz, que es del siglo XVII.
 
Como se ha comentado ya, la antigua decadencia de principios del siglo pasado, y el incendio de la guerra civil del 36, originaron la ruina de San Juan de Ciliergo, recuparado para el patrimonio municipal por su Ayuntamiento en fecha reciente.
 
El Consistorio se hizo con la iglesia a través de un convenio urbanístico con la familia propietaria, mediante el cual se recalificó una parte de la finca, que quedó en manos privadas, a cambio de la titularidad de San Juan de Ciliergo, lo que permitió al Ejecutivo emprender las obras de rehabilitación  y reforma.
 
Del mismo modo se obtuvieron fondos documentales sobre la capilla románica vinculada al señorío de Colosía y al Palacio de San Román  (declarado BIC por el Principado, con la categoría de Monumento) situado a muy poca distancia de la iglesia y perteneciente al linaje de los Mier, que dominó varios de los concejos del extremo oriental de Asturias.

                                         (Nave antes de la restauración)
 
 
La recuperación del edificio y el acondicionamiento del entorno, a las afueras de Panes, junto al paseo fluvial y el aparcamiento de La Tejera, se financió, en parte, a través de la subvención concedida por el Gobierno del Principado tras la aprobación del Taller de empleo local para el periodo 2010-2011. Y el resto de la inversión calculada, con fondos Leader.
 
 
  
                                        (Nave después de la restauración)
 
 

                           (Espadaña y  y antiguo cementerio adosado al muro norte antes de la restauración)
 
 
Autor: Fernando Castaño. Panes
 
Fotos: Javi  Pelaz

martes, 17 de diciembre de 2013

CRÓNICA DEL SENDERISMO ROMÁNICO POR LA "SENDA DE FUSO" (10-11-2012)

Tres viajeros partidos de Santander recogieron a un cuarto en Torrelavega -utilización ecológica del transporte- y emprendieron la ruta por la autovía A-64. Parada en Unquera -café, servicios y compra de pan- para continuar la marcha. La consulta fallida de Jose Manuel al G.P.S. no supuso ningún problema ni contrariedad -a veces los satélites no funcionan- porque tras preguntar a dos amables peatones, estábamos en el lugar convenido: San Lorenzo, a la hora exacta. Allí aguardaban Senen y unos cuantos humanos venidos de Madrid y del mismo Oviedo. Saludos, presentaciones e iniciamos la marcha: ocho kilómetros andando.

                     (Interior de San Juan de Priorio)
 
 
El día se presentaba otoñal, a veces, incesante lluvia; a veces, sol, pero el paisaje y paraje es digno de recorrer: prácticamente plano, si ruidos, señalizado y muy bien cuidado. A la hora y media estábamos en los aledaños de San Juan. Se agregaron más asistentes que habían acudido directamente al lugar. Una señora, citada previamente, acudió con las llaves y allí entramos todos y todas. Las explicaciones de Javi y Senen fueron escuchadas: algunos tecnicismos fáciles de entender, la restauración del suelo de la planta, del techo, muy adecuada la bóveda de doble arco, las representaciones de la lujuria y avaricia esculpidas allá por el siglo XII -y aún tan vigentes-, la decapitación de las esculturas  de la puerta principal, el hombre lagarto del capitel derecho  casi trepante, el tímpano -poco escaso en la zona- habitado por Jesús y los cuatro evangelistas con sus respectivos símbolos, las paredes en perfecta simetría, los motivos vegetales y otros varios...Sorpredía que en tan poco espacio se condensaran tantos elementos constitutivos del primitivo románico -auténticas joyas no siempre bien conservadas y valoradas-. España, tras Italia, es el país de Europa con más monumentos artísticos, según los dartos de la UNESCO. Tenemos un grandísimo potencial y en numerosas ocasiones hasta sin señalizar, por no decir conservar. Pero no es este el caso presente. Por buena gestión, San Juan de Priorio goza de muy buena salud.
 
 



Hacia las tres de la tarde, la lluvia nos empujó a guarecernos en un bar-restaurante cercano, gracias a la hospitalidad y, sólo a cambio de unas tapillas y bebidas, nos sentamos en varias mesas y entonces se produjo el milagro de las mochilas: allí aparecieron filetes empanados, bonito y pimientos rojos embotados en casa; tortilla de patatas, anchoas "a las finas hierbas", mejillones enlatados, bocadillos... Comimos todos de maravilla, pero compartimos que es un verbo en extinción. Ya con el café salió un orujo casero y la conversación giró a diferentes temas actuales. Y salió de nuevo el sol, que aprovechamos para volver a San Juan, aunque, esta vez, la contemplación fuera del exterior.
 
 



Ya eran la seis y Javi se dispuso a hacer la magosta o magüesto. Otra vez todos congregados hasta que el atardecer nos sugirió el regreso. Los más veteranos se hiceron otros ocho kilómetros y los menos en forma, nos organizamos en coche.

Hacia las 20:30 horas estábamos de nuevo en el punto de partida: despedidas, besos, abrazos, y sobre todo ilusión por la próxima jornada románica. Habían transcurrido casi doce horas y el eje había sido -y seguirá, en el futuro- el trabajo de unos seres humanos para hacer la vida más artística. ¡Hurra el románico!


 
 
Autora: Luisa Aguirre. Torrelavega
 
Fotos: Julia Blazquez y Javi Pelaz

domingo, 15 de diciembre de 2013

NOTICIA: EXPOSICIÓN FOTOGRÁFICA DE ERMITAS Y EREMITORIOS RUPESTRES

En el Palacio "Peredo Barreda" de la Caja Cantabria, en Santillana del Mar (Cantabria), se expone al público, hasta el día 12 de Enero, una muestra de fotografías (16, en total) de la mayoría de los espacios litúrgicos excavados en roca, realizado por el artista palentino, Agustín López y Bedoya.
 
  (San Cipriano de Cadalso (Valderredible)
 
En la sala del palacio se cuelgan imágenes de la mayoría de ermitas y eremitorios rupestres enclavados en el norte de Burgos y Palencia; y del sur de la región cántabra como: el eremitorio del Caserío de la Rebolleda (Burgos); la necrópolis de San Pantaleón, en la Puente del Valle (Cantabria); Santa María de Tejuela, en Villanueva de Soportillo (Burgos); la ermita de El Tobazo, en Villaescusa de Ebro (Cantabria); la ermita  de San Martín, en Villarén de Valdivia (Palencia)... hasta completar la colección de la muestra.
 
                                         (Ermita rupestre de El Tobazo)
 
Si la datación de este tipo de construcciones es bastante confusa (algunos estudiosos la fija en los siglos IX ó X), su finalidad, en cambio, era bien concreta: elección de espacios recónditos y silentes tanto para el disfrute del aislamiento como del recogimiento espiritual de sus moradores.
 
                                         (Ermita de San Cipriano de Cadalso-Valderredible (Cantabria)
 
Las visitas son de jueves a domingo, en horarios de 11:00 a 14:00 horas y de 17:00 a 20:00 horas
 
Fotos: Javi Pelaz

BREVE ESTUDIO DE LAS INSCRIPCIONES DE LA PORTADA DE LA COLEGIATA DE CERVATOS

Dos inscripciones, incisas en sillares del espacio que conforma la puerta meridional de la Colegiata de San Pedro, nos informan de las dos distintas fases cronológicas de la construcciones: de la iglesia, en el primer tercio del siglo XII; y la de la torre, en las postrimerías del mismo siglo.
 
 

La primera inscripción está grabada en los sillares 4, 5 y 6 (contando desde la imposta) del intercolumnio más exterior del lado derecho de la portada.

Dice así: F/+ERA.M/CL.XV/II.IIA/NS/ST. Su transcripción sería: FACTA ERA MIL CIENTO SESENTA Y SIETE (año 1129). Éste sería el año de la edificación de la iglesia, sin la torre.

Ahora bien, las palabras latinas  ERA y FACTA no dan lugar a dudas. En cambio, IDUS APRILIS y NUNNUS SCULPSIT sus interpretaciones son discutibles. Aunque no existen términos para poder entender como una inscripción funeraria, el aparecer en nombre de NUNNUS (en interpretación de algunos epigrafistas) y coincidir con la fecha del mandato del segundo abad,  que citan las fuentes, nos hace pensar, de una manera hipotética, si no podría referirse al recuerdo de la muerte del referido abad (NUNNUS TRANSIT). 




La segunda inscripción, más clara y mejor conservada, se encuentra en el machón derecho de la puerta, la 5ª hilada a partir del suelo. Ocupa tres sillares en sentido longitudinal y no tiene dificultades de lectura ni de interpretación.

Dice así: +ERA MCCXXXVII IDUS NOV(em)BRIS/DEDICAVIT ECCL(esi)AMS (an)C(t)I PETRI MARIN EP(i)S(copo) IN DIEBUS MARTINI ABATIS/ 

Esto es: SE DEDICÓ LA IGLESIA DE SAN PEDRO POR MARINUS, OBISPO DE BURGOS, EN EL AÑO 1199 VII IDUS DE NOVIEMBRE  EN LOS DÍAS DEL ABAD MARTÍN.

La coincidencia del obispo de Burgos, Marín, en las postrimerías del siglo XII, queda asegurada en documentos del Cartulario de Santo Toribio de Liébana y el de Santillana.

El tipo de letra de la inscripción es más moderna que de la primera. La U no regular que aparece en ésta última la vemos ya en Nogal de las Huertas (Palencia) en inscripción de 1173. La T con rasgo curvo  y hacia abajo, ya se utiliza en lápidas  de 1109 y 1118 (en Nogal y Brañosera), probando la mayor antigüedad que de la primera inscripción.


 
 

 
Autora: Emilia Higuera. Santander
 
Fotos: Javi Pelaz
 
 
 

sábado, 14 de diciembre de 2013

LOS BEATOS: CONTENIDO E ICONOGRAFÍA. (REFLEXIONES DE UNA OYENTE TRAS LA CHARLA-COLOQUIO DE JOSE LUIS BELTRÁN)

En la sede de AdR de Madrid nos reunimos, el pasado 30 de Noviembre, un grupo de amigos a escuchar una exposición didáctica sobre un tema que, a mi parecer, se debería tratar más a menudo.
 
Me refiero a los libros. El Románico no es sólamente arquitectura, por más que esto sea lo más llamativo y visible de la producción artística de nuestro estilo favorito. Los libros forman una parte importantísima del mundo románico y, en contraposición a las obras arquitectónicas, son cosas cuyas raices e historia se pueden rastrear. Mientras que en una obra arquitectónica las raices e influencias están sujetas a discusión, pues no suelen existir firmas ni documentos que avalen la obra, en un manuscrito siempre es posible encontrar la primera edición o la fuente de la que el copista ha bebido. Porque esa era la esencia del copista medieval: copiar y callar.
 
Tal es el caso del contenido literal (textual) de los Beatos. Se trata de los Comentarios al Apocalipsis "compilados" por Beato de Liébana, un presbítero del siglo VIII, que vivió en el entorno de los monasterios mozárabes de los Picos de Europa. Los "Comentarios al Apocalipsis de san Juan" era ya una obra clásica dentro del repertorio cristiano cuando, a pocos años de la invasión musulmana de Hispania, Beato se empeña en enfatizar la Divinidad de Cristo por medio de la exposición del contenido de la "Revelación"  de Juan. Claro está, que su elección no tenía nada de original, sino que recogía la tradición  del IV Concilio toledano que declaraba canónico el libro de san Juan y recomendaba su lectura pública de Pascua a Pentecostés.
  
                         (La bestia con cuernos de cordero, subiendo a la tierra)


Que a este fin también se hubieran también unido consideraciones acerca de la proximidad del Juicio Final y de sus señales en los tiempos revueltos que se vivían en Hispania, no parece nada nuevo. El milenarismo cristiano encontraba tierra fértil en la que crecer  en cualquier coyuntura histórica y no era pequeña la del siglo VIII.
   
Beato se oponía a las tesis adopcionistas del arzobispo de Toledo, Elipando, y de su colega, el obispo de Urgel, Félix. La terquedad de éstos en la herejía propició la convocatoria  de sínodos y concilios por parte de Carlomagno (Ratisbona, 792 y Franfurt, 794), en los que se condenaron sus ideas, apoyándose en los propios escritos  de Beato de Liébana, como el  Apolegeticum (año 784) que hizo llevar a tierras francas.
 
Aunque no se sabe con certeza que las primeras ediciones del los comentarios de Beato al Apocalípsis estuvieran ilustradas, sí que se supone que enseguida se buscaría una forma de adecuar imágenes a las explicaciones contenidas en el libro principal, es decir, el de san Juan. En todo caso, han sido las magníficas miniaturas llenas de colorido las que han hecho famosos al libro y al autor, dándoles un epónimo: "Los Beatos". Sin embargo, el contenido textual  de los Comentarios no es original, sino que se trilla en las obras de Gregorio Magno, san Isidoro o san Agustín, pero sobre todo en comentaristas como Apringio, Ticonio y Primasio.
 
Se ha hecho diferentes intentos de agrupar las copias existentes de los manuscritos Beatos. Hay que tener en cuenta que, a la fecha, existen más de treinta ejemplares o fragmentos de estos comentarios ilustrados. Se trata de conocer cuál ha sido su historia como libros y para ello, se han propuesto dos grandes "familias" de Beatos.   

 
                                                     (La prostituta. La Gran Babilonia sobre la tierra roja)
 
 
Para definir las familias, unos se basan en el contenido textual; otros en la paleografía, pues hay Beatos escritos en diferentes tipos de letra, acordes con distintas cronologías. Finalmente, hay quienes se apoyan en la iconografía y el estilo de las ilustraciones. Por eso, el árbol genealógico de las copias del "Beato" es muy complicado. Agrava la cuestión el que estas obras extiendan su vigencia por varios siglos, pues existen "Beatos" desde el siglo IX al siglo XIII.
 
La vitalidad de las ilustraciones, su realismo, el colorido y el simbolismo que contienen es lo que más ha llamado la atención de los investigadores y de curiosos. El interés ha llegado hasta nuestos días, recogido por notables artistas del siglo XX, que se inspiraron en la viveza del colorido y en la fuerza visionaria de las imágenes.
 
El hecho de que conozcamos  los nombres y procedencias de algunos de los escribas y/o iluminadores de algunos Beatos acrecienta el interés en los mismos, sobre todo cuando entre ellos aparece una mujer -Ende, ligada al scriptorium de Tábara- exclusiva de los más relevante en nuestros tiempos, pero que no parece fuese nada extraña en los suyos.
 
La existencia de múltiples copias de este singular manuscrito iluminado ha dado importancia a su estudio y conservación. El hecho de que las copias se extiendan tanto por el tiempo, ha facilitado el que podamos disfrutar de versiones distintas de la misma ilustración o concepto, hecho sin paralelo en la Alta Edad Media europea.
 
Al final de la amena charla, algunos socios de AdR nos ofrecen la contemplación de ejemplares facsímiles de su propiedad, que nos dejan a todos encantados con la viveza de las ilustraciones y la fidelidad y correctísimo trabajo realizado por los editores modernos, capaces de dotar a esta obra de una vida mucho más allá de lo que los copistas hubieran soñado.
  
 

                                                    (Visión de las cuatro bestias y juicio sobre ellas)
 
Autora: Carmen Leal. Madrid.

jueves, 12 de diciembre de 2013

BREVE ESTUDIO DE LA CELOSÍA PRERROMÁNICA DE LA CAPILLA DE SAN MARTÍN DEL MAR

Celosía tallada en piedra arenisca que se encuentra en el muro testero de la capilla de San Martín del Mar, Es un bolque trapezoidal con cruz calada, de estilo visigodo, con círculo central y cuatro brazos. Podría guardar relación con las celosías del arco triunfal de Santa Cristina de Lena. Su iconografía y función de iluminar el altar representa la fórmula cristológica altomedieval de los tres atributos de Cristo: LUX, LEX, REX, que se unen a su principal signo, la cruz: CRUX.
 
 

 
El monasterio de San Martín del Mar figura en el testamento de Alfonso III y su esposa, Jimena, fechado en el año 905, y que el obispo, Pelayo, de Oviedo (1101-1153) copia en el Liber Testamentorum, principal códice del archivo capitular ovetense, que recoge las donaciones realizadas a la iglesia episcopal del Salvador durante la Alta Edad Media. 
 
 
 


El antiguo cenobio, junto a la ría de Villaviciosa, en Asturias, se asentaba en un islote próximo a la actual capilla de Requexu o templo de San Martín, que heredó su advocación. Testimonios del siglo XIX revelan que aún eran visibles algunas de sus estructuras, en particular, la capilla mayor del templo, de donde, con mayor probabilidad, procede esta pieza. Una decuada excavación, sin duda, sacaría a la luz interesantísimos restos arqueológicos.

 
 

 
Autora: Cristina Sánchez. Gijón
 
Fotos: Cristina Sánchez
 
Bibliografía:
 
"ARTE  PRERROMÁNICO  EN  ASTURIAS". García de Castro y Valdés, C. Ménsula Ediciones.
 
"ROMÁNICO DIGITAL". Fundación Santa María la Real. Aguilar de Campóo.
   

FICHA DE LA "CUEVA SANTA" DE LIÉBANA

DESCRIPCIÓN: Ermita semirupestre, construida en una cueva cerrada en uno de los costados mediante sillares. Consta de dos plantas; se supone, que la inferior era la celda del monje, desde que, mediante una rampa, se accede a la capilla, en la planta superior, de forma rectangular.
 
                                          (Puerta de acceso a la celda)

LOCALIZACIÓN: Situada en las proximidades del Monasterio de Santo Toribio de Liébana, en la ladera norte del monte de la Viorna, término del municipio de Camaleño, comarca de Liébana, provincia de Cantabria (España).
Coordenadas: GPS: N-43, 150037  W-34, 654053

DATACIÓN: Según García Guinea: "el aspecto de la Cueva Santa nos lleva a considerarle prerrománica, del siglo IX ó X, por ciertas concomitancias con el estilo astur, tan próximo en el espacio y relacionado política, religiosa y económicamente en el tiempo".
 
ENTORNO HISTÓRICO: La Liébana -territorio Libanensis antiguo y apéndice importante de las Asturias de Santillana- es una de las comarcas cántabras con más historia secular.
En el siglo VIII se convirtió en un foco cultural, que brilló con luz propia, por la presencia de magnates, monjes y clérigos  que, ante la expansión del invasor mulsumán, buscaron refugio en este valle protegido por imponentes límites naturales como son: los Picos de Europa, la Montaña Palentina y el cordal de Peña Sagra, y bendecido por un microclima mediterráneo, que consigue que sus tierras sean un completo vergel.
 
 
                   (Planta inferior y la rampa lateral con escalones)

A principios de la reconquista se construyeron por toda la comarca, regada -principalmente- por el río Deva, una pléyade de monasterios sobresaliendo, de entre ellos, el de San Martín de Turieno, conocido más tarde como Santo Toribio de Liébana. De éste fue prior, en las postrimerías del siglo VIII, el conocido teólogo y polemista Beato de Liébana, autor de los Comentarios al Apocalipsis, obra sin par durante todo el Medievo y, en la actualidad, de resonancia mundial al incluir en todas las copias caligráficas que se hicieron en los scriptorium monacales de la obra primigenia estampas conocidas con el sobrenombre de "Beatos".
En torno al monasterio surgieron, en aquella época de tanto fervor religioso, numerosos oratorios, ermitas o capillas, que los propios monjes erigieron para estar, con recogimiento espiritual, en completa soledad.
Al correr de los siglos, aquellas edificaciones personales se convirtieron en ermitas bajo la advocación de un santo del que, posiblemente, guardasen reliquias. De esta manera, en la ladera norte del monte de la Viorna,  -de numínica pasó a ser cristianizada- se ubicaron la mayoría de los enclaves religiosos, convirtiéndose para los lebaniegos en un lugar de peregrinación.
               
    (Símbolo de una cruz pometeada)

De todas aquellas edificaciones destaca por su antigüedad la conocida Cueva Santa, elegida a la sazón como lugar de retiro cenobítico del monje santo Toribio, fundador , en el siglo VI, del monasterio de San Martín de Turieno, que, a partir  de la duodécima centuria, llevó su nombre. En 1601 el monje, Prudencio de Sandoval,  recoge la siguiente tradición: "queriendo pelear (se refiere al santo) con el enemigo a solas, subióse a lo alto del monte y, en parte muy escondida, edificó una pequeña ermita, donde con mucha abstinencia, disciplina, continua oración y lágrimas llegó a tener tanta perfección que alcanzó de Dios singulares favores..."
 
  
    (Símbolo de una cruz sobre un triángulo)
 
Otra leyenda muy arraigada entre los lugareños refiere que el santo no sabiendo dónde construir el cenobio subió a lo más alto de la Viorna y arrojó su báculo al abismo diciendo: Donde caiga mi cayada allí será mi morada. Dicho y hecho.
No confundir este santo, que llegó a ser obispo de Palencia, con otro Toribio, el de Astorga, que también figura en el santoral. Éste fue enviado por el papa, san León I, a Jerusalén. A su regreso  vino cargado de importantes reliquias de la Cruz de Cristo. Ante el peligro que suponía las razzias continuas de los agarenos trajo de Astorga el Lignum Crucis a este recóndito lugar de la comarca lebaniega donde se conserva todavía en el citado monasterio.
 
DESCRIPCIÓN DE LA CUEVA: Es un edifico humilde, que aprovecha -en parte- una pequeña ( gruta natural. Consta de dos plantas: la entrada, a la primera, se realiza por medio de una tosca puerta, de medio punto, de cuatro dovelas. En algunas de éstas se aperciben varios signos: una cruz pometeada, triángulos y montañas. El arco apea sobre cimacios rústicos sostenidos por jambas monolíticas
 

    (Interior de la celda)
 
El habitáculo destinado a la celda es de forma rectangular con una pared formada por la propia roca y, la otra, de sillares sin desbastar, menos los esquinales, que están trabajados. En el muro opuesto de la entrada existe una ventana rectangular, a modo de "ojo de cerradura", enmarcada con piedras porosas. Unas grandes lajas cubren el techo, dándole un aspecto megalítico.
A la planta superior se accede por medio de una rampa con escalones pétreos. Parece ser que fue destinada a capilla. En la actualidad, sólo resta el casar, aunque en los trabajos de adecentamiento, que se realizaron en el edificio en 1991, se descubrieron varios bloques que podrían haber pertencido al iconostasio. 
                                          (Planta superior)
 
OTROS  DATOS  DE  INTERÉS
 
ACCESO: Partiendo de Potes, en dirección a Fuente-De, en el kilómetro 1, se encuentra la desviación al monasterio de Santo Toribio. Por el lado oeste del monasterio se inicia una pista de tierra que conduce a la ermita de Santa Catalina. A unos 500 m, hay una bifurcación, con una señalización, que nos indica la dirección de la cueva, equidistante 1,5 km. El recorrido sólo se puede realizar a pie y es un paseo por un terreno con algún que otro desnivel.
 
    (Muro lateral)
BIBLIOGRAFÍA:

"EL MONASTERIO DE SANTO TORIBIO DE LIÉBANA". García Guinea, M.A. Editorial Everest.
"EL ROMÁNICO EN CANTABRIA". García Guinea, M.A. Editorial ESTVDIO. Santander, ppa 145-152.
"CAMINAR POR LIÉBANA". García Palomo, A. Editorial ESTVDIO. Santander 1995, pp 77-80
"ERMITAS DEL MONASTERIO DE SANTO TORIBIO", Campuzano Ruiz, E. y Bohigas Roldán, R. La Revista de Cantabria (Enero-Marzo 2007) Publicada por "Caja Cantabria".
 
Autor: Javi  Pelaz
Fotos: Javi  Pelaz
 
 



lunes, 9 de diciembre de 2013

SOBRE DON PELAYO

Pocos personajes de la historia de España son tan conocidos por todos y, a la vez, tan aceptados en su condición de personaje fundamental e incluso héroe y forjador de nuestra identidad como pueblo.
 
Pero, ¿quién fue en realidad don Pelayo? ¿Fue un noble visigodo o un caudillo indígena astur?
 
El siglo VIII es bastante parco en información y no tenemos documentos  de la época, quizás debido a la situación convulsa que vivió la Península a consecuencia de la invasión musulmana y el consiguiente vacío de poder que produjo. Todas las referencias de la época están en la Crónica Albedense y en las versiones de las Crónicas de Alfonso III. Según la primera, Pelayo era un noble godo, hijo del dux de los astures, Favila, que represaliado por Witiza y, posteriormente, con la subida al trono don Rodrigo, ascendió hasta ser nombrado espatario del rey. Tras la derrota de Guadalete huyó y se refugió en Asturias. Con la ocupación árabe se rebeló. Primero, fue hecho prisionero y trasladado a Córdoba. De allí se fugó refugiándose en las montañas de Covadonga y... ya conocemos  lo que vino después. Esta es también a grandes rasgos la versión de las Crónicas de Alfonso III.  
 
                                (Relieve del siglo IX. Arte asturiano)

Pero la veracidad de estas crónicas es más que dudosa, pues, además, de estar fechadas alrededor del 900 (casi dos siglos después), toda la preocupación de Alfonso III era dar legitimidad a su reinado con la continuidad del anterior reino godo. Es decir, se erigen en los legítimos propietarios del pasado godo y legitiman la recuperación del solar hispano perteneciente en su día al reino de Toledo.
 
Sobre esta versión, digamos oficial, surgen varias dudas.
 
1º¿Cómo es posible que un personaje de la alta nobleza goda lleve un nombre latino como Pelayo?
 
2º Si consideramos primero la resistencia a la romanización y después a la gotización de los pueblos del norte peninsular: astures, cántabros y vascones. ¿Es posible  que un noble visigodo, que les habría sojuzgado poco antes, acaudille una rebelión con éxito contra una fuerza invasora más potente?
  
    (Relieve siglo IX. Arte asturiano)

Actualmente, muchos historiadores ven a Pelayo como un caudillo militar astur, perteneciente a la pequeña nobleza local -propietarios de tierras- y que, posiblemente,  pudiera tener algún parentesco, en algun grado, con la nobleza visigoda. De esta manera, sí sería posible que hubiera reunido los apoyos necesarios para una resistencia activa contra el invasor musulmán.

No olvidemos que las crónicas árabes (también bastante posteriores) califican al caudillo astur y sus seguidores como "asnos salvajes". No creo que si fuese un antiguo conde espatario del rey lo hubiesen ninguneado de esa manera.

Los invasores ocuparon el poder en una zona extensa  y no con demasiados efectivos. En la mayoría de los casos pactaron con la nobleza visigoda -casos de Casio y  Teodomiro como más representativos- tanto alta como media. ¿Qué quisieron pactar con Pelayo? Está fuera de dudas, pues el gobernador Munuza pretendió casarse con Adosinda, una hermana del jefe astur, cosa a la que éste se negó.    


    (Cruz de Alfonso III, siglo IX. Arte asturiano)
 
Este mismo hecho nos dice del status social de Pelayo en la zona, como noble importante, pues con él quieren pactar los agarenos.
 
¿Quisieron los sucesores de aquél darle importancia e inventaron un pasado legendario para justificar la reconquista  y erigirse en la monarquía propia y legítima de Hispania que entroncaba con el pasado reciente gótico? ¿Fue don Pelayo un noble visigodo o un caudillo astur?
 
Posiblemente nunca sabremos cual de las dos cosas (o algo intermedio) fue.  Mas sí hay algo en el que todos nos ponemos de acuerdo. Fue él mismo la "patria" de referencia de muchos cristianos de oriegen hispano-romano y visigodo. Desde el hecho de Covadonga había una esperanza de resistir, de conservar nuestro legado romano y después cristiano (en resumen, occidental). Esa voluntad es la que, poco a poco, y durante ocho siglos forjó la historia de España.Y don Pelayo fue el primero.
 
Autor: Tomás Lozano
 
Fotos: Javi Pelaz

domingo, 8 de diciembre de 2013

NOTAS SOBRE LA ARQUITECTURA DE LA COLEGIATA DE SANTILLANA DEL MAR

El templo primitivo fue sustituido durante la primera mitad del siglo XII por un edificio románico, formado por la iglesia con sus naves, crucero, linterna, torrecilla cilíndrica y ábsides.
 
Posteriormente, el edificio ha sufrido transformaciones y, así, la puerta principal del sur ha perdido su tejadillo con cornisa y canecillos románicos para colocar, en su lugar, un frontón clásico con hornacina.


Toda la cornisa románica del muro meridional perdió también la secuencia de canecillos románicos al construirse en el siglo XVI una logia con arquería compuesta por catorce arcos sobre pilastras.

En el siglo XVIII se añadió, en el mismo muro, la llamada Casa del Abad, que tiene un zaguán de cinco arcos y un piso con cinco antepechos. En el mismo siglo se adosó la sacristía en la parte opuesta del muro sur.


La torre campanario se construyó en el siglo XIV. En cuanto a la capilla pegada al crucero norte, llamada del Marqués de Robledo, se trata de una construcción gótica erigida en el XV.

El claustro adosado al muro norte es obra románica de finales del siglo XII o comienzos del XIII.

La puerta del mediodía se encuentra adelantada al muro de la iglesia. Consta de dos arquivoltas sin guardapolvos. Contiene diversas representaciones iconográficas.

  
La torre cilíndrica, adosada a la fachada sur, consta de cuatro cuerpos separados por dos impostas de billetes y una última, sencilla.

La sacristía edificada en el siglo XVIII oculta el crucero románico original, que lleva ventana con arco de medio punto con amplia iconografía tanto de capiteles como en la terminación del hastial.

El interior de la colegiata es monumental.

El esquema constructivo responde al de una iglesia de tres naves de cuatro tramos y transepto, tres ábsides semicirculares, una torre cilíndrica y cimborrio sobre el crucero.

Se trata de un edificio rectangular. Las cabeceras están constituidas por sendos ábsides semicirculares escalonados. La nave central tiene mayor anchura que las dos naves laterales e igual que la del transepto por lo que el crucero tiene planta cuadrada. El transepto no traspasa los muros exteriores.
 
La cubrición de las naves se efectúa mediante bóvedas de crucería, del siglo XIII avanzado, siendo plenamente románicas las bóvedas de horno de los ábsides y las de medio cañón de los brazos del transepto.
 
Sobre el crucero se alza el cimborrio en forma de torre cuadrada en cuyo inetior, a un nivel inferior del tejado, se dispone una cúpula descentrada que apoya sobre pechinas.

 La separación de las naves se hace por pilastras cruciformes acabadas en medias columnas entregas, colocadas sobre grandes basamentos.

Un elemento de especial interés lo constituye el claustro adosado, a finales del siglo XII y principios del XIII, al muro norte de la iglesia. En una primera fase se levantaría el ala sur y una parte de la del oeste; ya entrado el siglo XIII, se complementaría esta ala y se construiría la del norte. El lado este es de época posterior (siglo XVI) y no sigue las directrices del estilo románico.

 
 
 
 
 
Autor: Jose Manuel García-Maestro
 
Fotos: Javi Pelaz